viernes, 21 de octubre de 2011

Comentario al evangelio 23 de octubre de 2011

AMORES INDISOLUBLES

     Es una de las cosas que más nos gustan. Las hacemos para todo. Listas de los más guapos, de los más inteligentes, de los más ricos, de los mejores jugadores, de lo que tenemos que hacer, de lo que vamos a comprar, de lo que no podemos olvidar... Nos encanta saber qué va primero, priorizar, jerarquizar, y en este afán tan humano quedamos muchas veces atrapados. Dicen quienes lo han estudiado que en el pueblo de Israel se había llegado a establecer una lista de 248 mandamientos y 365 prohibiciones. Uno se pregunta cómo era posible acordarse si quiera de tantos preceptos para poder cumplirlos. En medio de esta maraña, cuántos hombres andarían perdidos… Los mismos maestros de la Ley discutirían: quizá muchos hubieran olvidado su esencia. Pero el Amor no sabe de listas y Jesús vivía desde el Amor. Por eso no le cuesta dar una respuesta. Huye de la palabrería y de las disquisiciones intrincadas, pero no rehúsa decir una palabra ante tanto desconcierto.  Y lo hace con una sencillez inusitada: apela a una oración que el pueblo rezaba cada día —la más importante de su espiritualidad— y le añade un texto del Levítico. El que vive desde el Amor habla desde la Palabra. Jesús no se sale de la fe del pueblo ni de su vida cotidiana, pero les hace descubrir en ella el tesoro de la excelencia humana. Y engarza así para siempre dos amores indisolubles: el que se debe a Dios y el que se debe al prójimo. Por más listas que ha elaborado, la historia de la humanidad ha sido incapaz de superar este mensaje.


Adri, cmf
[Tomado de www.acompasando.org]

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