lunes, 30 de marzo de 2015

Lunes Santo: en un Amor derramado

   Acogido y perdonada. Amado y agradecida. Ungido y derramada.
   Un gesto. Un agradecimiento. Una vida que se expresa. Una respuesta que diga «sea lo que vos queráis», Señor. 

   LO QUE VOS QUERÁIS

   Lo que vos queráis, Señor,
   sea lo que vos queráis.
   Si queréis que, entre las rosas ría
   hacia los matinales resplandores de la aurora,
   sea lo que vos queráis.
   
   Si queréis que entre los cardos sangre,
   hacia las insondables sombras de la noche eterna,
   sea lo que vos queráis.

   Gracias si queréis que mire,
   gracias si queréis cegarme,
   gracias por todo y por nada.
   Lo que vos queráis, Señor,
   Sea lo que vos queráis.
Juan Ramón Jiménez




domingo, 29 de marzo de 2015

Domingo de Ramos: su Pascua... en sus brazos

   A las puertas de Jerusalén. Entre vítores y alegrías, ramos y palmas. El Señor sigue adentrándose en la historia, en nuestra historia. Que nada quede fuera, que nadie quede fuera de sus brazos. Y en ellos, todo lo que nos venga. Cantemos juntos al Señor que nos trae la Primavera, a Aquel que entra hoy por la puerta de la pasión, de la muerte y de la Vida. A Él nada se le queda fuera. 
   Te ofrecemos palabras de otros peregrinos que ya le acompañaron, y que seguro siguen haciéndolo, bien cerca. Te ofrecemos palabras e imágenes que sigan alentando el deseo de ir a su paso... y a su Pascua Sagrada. 
Dichoso tiempo. Dichoso Paso. Dichoso horizonte. Dichoso camino. 
Adelante...

 DESEO

     Que la vida no vaya más allá de tus brazos.
     Que yo pueda caber con mi verso en tus brazos,
     que tus brazos me ciñan entera y temblorosa
     sin que afuera se queden ni mi sol ni mi sombra.

     Que me sean tus brazos horizonte y camino,
     camino breve, y único horizonte de carne;
     que la vida no vaya más allá... ¡Que la muerte
     se parezca a esta muerte caliente de tus brazos!...


Dulce María Loynaz


    

domingo, 22 de febrero de 2015

A ti...



A ti, que ahora caminas con determinación,
los pasos firmes, levantados los sueños 
al mañana.
A ti que vas vagando a tientas, desnortado,
sin saber dónde, cuándo, ni cómo llegarás
a tu final.
A ti te está buscando tu Señor,
-el gesto compasivo, la mano pronta-
para llevarte con Él, con Él
hacia la Vida.



Cierra los tristes ojos en su alta confianza,
abre los ojos ciegos a su radiante rostro,
entra en el fiel abrazo
del perdón.
Prepara tus espaldas,
que está soplando el viento,
que el Espíritu empuja hacia el desierto,
donde esperan tus miedos para ser abatidos,
donde aguardan sus ángeles para poder servirte,
servirte a ti, amigo del Amado, amigo
tomado de su mano,
llevado de su amor.




A ti que has escuchado su voz en esta tierra
y la voz de la tierra donde la muerte ha muerto,
a ti te está llamando su voz desde la cruz,
su voz hacia la Vida…
¡A ti te está buscando!
¡A ti te está esperando tu Señor!



Amén.

lunes, 2 de febrero de 2015

¡Feliz día de la Vida Consagrada!


Del deseo ardiente
De la llamada a la vida
De la voz que levanta
Del Espíritu que vivifica
De la vocación agradecida
De la misión ardiente
De la entrega generosa


De la Mano que sostiene
De búsquedas apasionadas
De respuestas emocionantes
De vidas entregadas
De almas de fuego
De ardor misionero
De centinelas orantes

Del amor que envía
De la justicia del Reino
Del clamor de los humildes
De la conversión del soberbio
De la amistad fuerte con Aquel que nos ama hasta el extremo...

...de tantas experiencias, dones y tareas se escriben tantas historias de consagradas y consagrados a lo largo y ancho del mundo. Hombres y mujeres que hoy, 2 de febrero, celebramos con toda la Iglesia nuestra fiesta. 
Emocionados como Simeón, alegres como Ana, hagamos de nuestra vida templo que recibe y anuncia al Señor que da sentido a nuestros días... 

¡Feliz día de la Vida Consagrada!


Y como regalo final,
una vida que merece la pena... un sueño que merece la pena...

domingo, 21 de diciembre de 2014

¡Alégrate! Porque Él lo hizo posible...

Irrumpió en su historia
Alegró su rostro
Encontró gracia en ella


Acompañó su espera
Fortaleció su silencio
Afirmó su respuesta 

Multiplicó su existencia
Engrandeció su horizonte
Y llevó la Palabra en ella
¡Hizo posible lo imposible!

«... y la dejó el ángel» 
[Lucas 1, 38]


domingo, 30 de noviembre de 2014

De la nueva espera... ¡Feliz Adviento!


Comenzamos este tiempo del Adviento, marcado por la espera y el deseo, la alegría sencilla del que llega y la torpeza de nuestros empeños. Y en medio de esto, la invitación de la Iglesia a celebrar el «Año de la Vida Consagrada»



Para todos nosotros es una oportunidad para recordar y agradecer nuestra vocación. También para revelar la Belleza escondida de nuestro sí a un proyecto tan grande, tan apasionante, tan de Dios... y proponérsela a aquel que está buscando un amor más grande. Merece la pena y la alegría esperar al que esperamos, al Amado. A Aquel que viene - siempre viene - incluso para quien no le espera...



Ojalá que en este tiempo de nueva espera atisbemos la alegría de «un Amor que lo alborea todo»...

¡Feliz tiempo de espera!
¡Feliz Adviento!


 

Soneto de la nueva espera


Hay un tropel de vírgenes en vela
y un centinela ronda cada esquina,
faros alerta, si por mar arribas;
desbrozadas las sendas, si por tierra.

Ojos alzados, manos en faena,
lámparas de salón: ¡todas prendidas!
Luz que no alumbra: pareciera día
de tanta convicción con que te esperan. 

Mas Tú escogiste el cauce del asombro,
inaudito rincón, la carne humana,
el seno de la noche y el desdoro.

Tu Rostro más acá de nuestros modos.
Todo el afán del mundo no bastara
para un Amor que lo alborea todo.





domingo, 23 de noviembre de 2014

Yo mismo volveré...


Yo mismo volveré,
vendré a buscaros.
Vendré como pastor a mi rebaño,
como buen capitán a mi velero,
como esposo al hogar en que le esperan,
como rey a su reino.
Volveré como Amor, como vocero,
como Dios pregonado y pregonero.
Y mis ojos cuajados de emoción:

¡Entra en el gozo de tu Señor!

Vendré como me fui,
vendré por vuestras sendas.
Por donde el mundo tiene sus heridas,
por donde el hombre busca la belleza.
Volveré por las cumbres, por los valles,
por los rincones donde no se os ve,
por las esquinas donde se os encuentra.




Pero vendré con un nuevo color,
con pasos nuevos,
con el gozo del Padre que os aguarda,
que os llama en el Espíritu a su Reino,
que os ve venir de lejos
a los arrepentidos, a los atribulados,
a los que habéis servido
aun cuando hayáis fallado;
que sale apresurado, ¡atropellado!,
con el abrazo pronto
y el beso preparado.


Vendré con la pasión en el costado, 
con los nombres sellados en las manos,
el rostro luminoso de tan enamorado,
el cuerpo del madero cubierto por la luz,
el grito de la cruz tornado en canto.


Os abriré las puertas atrancadas,
ensancharé las sendas tan angostas,
liberaré de carga las espaldas.
Y con timbre de fiesta escucharéis mi voz:

«Ven a tu casa, amigo, ven por gracia,
ven a morar donde mi reino acampa,
por tu acogida, por mi misericordia,
por puro don del Padre que me quiere,
por puro don del Padre que nos ama».


Yo mismo volveré,
vendré a buscaros.
Vendré como pastor a mi rebaño,
como buen capitán a mi velero,
como esposo al hogar en que le esperan,
como rey a su reino.
Volveré como Amor, como vocero,
como Dios pregonado y pregonero.
Y mis ojos cuajados de emoción:

¡Entra en el gozo de tu Señor!

Amén.
 




viernes, 24 de octubre de 2014

¡Feliz deseo de fuego!


Un fuego que sea capaz de arder un corazón que a pesar de sus heridas, de sus desgastes, de sus divisiones, quiere entregarse del todo. 
Así fue el corazón de Claret, un corazón abrasado. 

Así quiere ser el nuestro: un corazón que desee, a pesar de todo, amar como Él amó. Y todos unidos por una misma vocación, una misma llamada y un mismo sueño: hacer del evangelio nuestra vida.
¡Feliz fiesta de San Antonio María Claret!
¡Feliz deseo de fuego!