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jueves, 19 de octubre de 2017

Profesión perpetua de Charles, Rayappa y Rafael como claretianos


De izquierda a derecha: Charles (Paraguay, Prov. Santiago), Rayappa (India, Prov. Santiago) y Rafael (Corea, Del. Corea)
  Este inicio de curso ha sido, desde el principio, lleno de motivos que agradecer. Las experiencias que cada estudiante ha vivido en verano aquí y fuera de España, los ejercicios espirituales al final de agosto, despedidas y bienvenidas, inicios de nuevas etapas. Todos estos hilos siguen tejiendo el telar misionero que quiere ser nuestra comunidad. Pero sin duda, lo que más ha marcado este nuevo año, ha sido la profesión perpetua de nuestros hermanos Charles, Rayappa y Rafael

La celebración fue presidida por el P. Pedro Belderrain, Superior Provincial de Santiago. Junto a él, el P. Gabriel Kim, Superior Mayor de Corea y el P. José Ramón Sanz, Prefecto de formación

El P. Pedro Belderrain, Superior Provincial de Santiago, da la bienvenida a la asamblea

Charles, Rafael y Rayappa expresan su compromiso para con la Iglesia y la Congregación
   Puede que te estés preguntando, ¿qué es eso de una profesión perpetua? La profesión perpetua es el acto público por el que los estudiantes claretianos se consagran a Dios incorporándose definitivamente a la Congregación para vivir como misioneros al servicio de la Palabra. Dicho de otro modo, es la celebración donde se da un «sí» a Dios para siempre, después de varios años de discernimiento, estudio, reflexión y vida comunitaria. Un momento especial y alegre donde nuestros hermanos expresaron su deseo más íntimo de seguir a Jesús como Misioneros Claretianos, Hijos del Inmaculado Corazón de María. 

Durante la oración litánica

Charles emite la fórmula de profesión perpetua en manos de su Superior

Rafael emite la fórmula de profesión perpetua en manos de su Superior (en coreano)

Rayappa emite la fórmula de profesión perpetua en manos de su Superior

Abrazo de acogida de los claretianos a los hermanos que profesaron


Charles firmando el acta de la celebración

Rafael firmando el acta de la celebración

Rayappa firmando el acta de la celebración
  El pasado 15 de octubre, en nuestra iglesia de Colmenar, fuimos testigos de cómo Dios conduce nuestras vidas y las hace más bellas y mejores cerca de Él. Además, sentimos con la Iglesia es universal y misionera. Tres hermanos claretianos, tres orígenes distintos (Paraguay, India y Corea del Sur), tres historias diferentes... pero una misma vocación: ser misioneros al estilo de Claret.


  Desde aquí agradecemos el tiempo compartido con ellos, la generosidad de su respuesta y la alegría de saberles cerca de nosotros. Que María, mujer de la Palabra, les siga ayudando a renovar su «sí» cada día allá donde estén... ¡enhorabuena, hermanos y amigos!

Con parte de la comunidad de estudiantes claretianos y otros hermano!

Los profesos con la familia de Rafael
   «Hoy, Charles, Rayappa y Rafael, recibís para siempre una herencia que os llena y os colma. Hoy y para siempre, recibís el nombre de los somos Hijos del Inmaculado Corazón de María. Desde hoy, seréis para siempre testigos-mensajeros de la alegría del evangelio. Que nada os arredre. Que todo abraséis a vuestro paso. Y María, como una suave luz que todo lo ilumina, nunca os dejará confundidos.»



sábado, 13 de mayo de 2017

Acción de gracias de Romualdo Wambo, cmf


Hace unos días compartíamos con vosotros la alegría de la profesión perpetua de nuestro hermano Romualdo, cmf. Este fin de semana nos hacemos eco de su acción de gracias, queriendo seguir alegrándonos con él y respondiendo a la invitación que recibimos de Dios: servirle con alegría... 

Querido superior de la delegación de Francia, querido vicario de la misma, querido superior de esta provincia de Santiago, queridos miembros todos del consejo de Santiago aquí presente, sacerdotes concelebrantes, congregaciones religiosas representadas, profesores, compañeros de clase, monitores de centros juveniles claretianos, queridas hermanas y amados hermanos en Cristo, buenas tardes a todos, que habéis participado en esta celebración tan importante en mi vida.

Antes de leer como tal mi discurso, querría deciros que estoy lleno de emoción; emoción que, supongo, compartís todos conmigo. No es tan fácil escribir un discurso con tanta emoción. Ese famoso síndrome de la página en blanco, lo sufrí, en parte porque me venían demasiadas ideas de golpe. Al final decidí no complicarme y hablaros desde mi experiencia personal, estructurando este discurso en una lista de cuatro palabras, un glosarito. 

La primera sería sueños, este sueño que me hace madrugar cada mañana para alabar a Dios, fuente de mi vocación, que me hace vivir con plena confianza con mis hermanos de comunidad y me propulsa hacia el futuro. 

La segunda palabra sería gracias: gracias a Dios que día tras día se hace presente en mi vida y permite que estemos aquí en este día memorable; gracias a mi congregación y a todos los Hijos del Inmaculado Corazón de María, nuestra madre; gracias a los miembros del consejo de la delegación que me han aprobado para hacer esta profesión y al padre delegado Pierre Zanga que, a pesar del dolor de la pérdida de su madre, ha aceptado con todo amor y cariño celebrar y recibir mis votos; gracias a todos los miembros de la provincia de Santiago, con su provincial siempre simpático y con esa sonrisa que transmite tanta alegría; gracias a los formadores (José Ramon, José Manuel) que día tras día nos hacen crecer en este camino de seguimiento de Cristo, pero también a crecer como seres humanos; gracias a mis profesores presentes que nos ayudan a madurar en la ciencia teológica, 
gracias a todos mis hermanos claretianos por poder aprender de cada uno de ellos a través muchas de sus experiencias; gracias a mi familia biológica que se encuentra en Camerún de cuerpo pero que están aquí con nosotros de espíritu y que siempre me rescata cuando la necesito; gracias también a mis familias de acogida aquí en España y de Colmenar Viejo de modo particular; gracias a los amigos y compañeros de lucha de la universidad; gracias a vosotros todos, que a pesar de todas vuestras ocupaciones habéis elegido venir para ser testigos de mi sí definitivo. 

Mis últimas palabras son esperanza y acción. Son palabras que sirven como resumen a todos los consejos que me ha ido dando un maestro mío (que a veces llamo “mi papa”) durante mi formación inmediata a este acontecimiento. Dice así: “actúa con valentía y humildad en todo momento; sirve; sé trabajador y honesto con cada responsabilidad que asumas; sé trasparente, leal y solidario con los demás sin distinción; mira siempre de frente sin importar lo que pase, sé íntegro en todo momento, porque eso es lo que unifica a una persona; di la verdad con tranquilidad; comparte con sinceridad sin esperar nada a cambio; recibe y regala la sonrisa y la alegría a las personas, pues las hacen más felices; nunca dejes de soñar; disfruta la vida en tu manera y aprende mucho de ello; y por encima de todas las cosas, sé siempre un luchador por la gloria de Dios, tú salvación y la salvación de los hombres. 

Muchísimas gracias a todos y que sirváis siempre al Señor con alegría.

Romuald Wambo, cmf

domingo, 7 de mayo de 2017

Destellos de Pascua (II): Y si...


Y si...

   ¿Y si yo fuera el discípulo amado? Aquel que reclinó su cabeza en el pecho de Jesús, ansiando compartir su corazón. Aquel que le siguió a casa de Caifás y permaneció al pie de la cruz, compartiendo su dolor, el dolor de tantos, pues en el sufrimiento también está Dios.

   Y si él me hubiera confiado a su madre, haciéndome su hermano, invitándome a compartir su sueño para el hombre, su obra redentora… ¿seguiría mirando la vida tras la barrera, buscando no complicármela demasiado, dejando que sean otros los que den la cara?

   Y si, acompañando a Pedro, hubiese salido corriendo ante el anuncio de María para comprobar que la tumba está vacía ¿Habría creído? ¿Habría prestado oídos a esa voz que clama desdelo más hondo de mi ser, gritando que Cristo vive? ¿o habría tomado las palabras de la Magdalena como los desvaríos de una histérica incapaz de aceptar la realidad?

   Y si, de vuelta a Galilea, en la faena cotidiana al lado de Pedro, él hubiese pasado a nuestro lado, ¿le habría reconocido? ¿Le reconozco en las vidas de los que se cruzan conmigo, en los que sufren a mi alrededor, en quienes corren angustiados porque no le encuentran donde esperan encontrarle?

   ¿Soy, por ventura, su discípulo amado? ¿Lo eres tú?

Y si estuviéramos llamados a serlo, si él nos aguardara desde antes de conocerle… ¿aceptaremos el reto o seguiremos encerrados en nuestra rutina ignorando la luz?

Carlos P. G., cmf


domingo, 23 de abril de 2017

Destellos de la Pascua (I) 'Y ahora, ¿qué?'

  Siempre dicen que es de bien nacido ser agradecido. Así queremos ser también nosotros: agradecidos por este tiempo de Pascua, de paso de Dios, que hemos vivido. Por eso queremos compartir algunos de estos 'efectos' de la Pascua. Pequeños regalos del camino pascual que nos han hecho bien y que pueden hacer bien a otros. Aquí tienes el primero. Lo comparte con nosotros Rheadh, estudiante claretiano que participó en Semana Santa de la casa de acogida de Basida-Navahondilla.
.. ¡seguimos saboreando la paz y la luz del Resucitado juntos!

Y ahora, ¿qué?

Y ahora, ¿qué? ¿Qué me aporta la muerte de Jesús? Estas son las preguntas en la liturgia del Viernes Santo que nos hizo Josema en Basida, una casa de acogida para los que están sufriendo de sida. “¡Vida!” es la primera palabra que sonó desde los que estábamos en aquella capilla. La respuesta no aporta nada nueva. Ya sabemos que Jesús nos da vida. Ya sabemos que él es la vida y la resurrección. Pero lo más llamativo es que esta palabra ha sido pronunciada sin ninguna inseguridad sino, con toda convicción y con toda certeza. Ha sido profesada en un lugar donde la derrota, la decadencia y la defunción es más articulada y acentuada. No sé si soy capaz de profesar esta confesión de fe como lo hizo aquel hombre. Pero una cosa es cierta: volví a casa amando más al Señor. 

Rheadh de la Torre, cmf

jueves, 23 de marzo de 2017

Un salto al vacío: del Círculo Polar Ártico al fuego misionero, Denís Malov cmf

Con este testimonio, cerramos estos cinco días en los que hemos disfrutado de los retazos de evangelio que cada hermano lleva en su corazón. Esperamos que hayan sido una luz para ti, un interrogante o un apoyo... hoy, para concluir, la hermosa vocación de nuestro hermano Denís Malov, cmf, originario de Rusia, donde los claretianos estamos en el Círculo Polar Ártico... ¡apasionante lugar!



Hace pocos días he tenido la gran dicha de poder hablar, en el contexto de la Eucaristía, sobre mi propia vocación, contemplándola (¡cuánto descubro cada vez que lo hago!) desde el Evangelio del día. Respondiendo a la invitación de los hermanos y en cumplimiento de 1Cor 4, 9, comparto aquí lo que había preparado para aquél encuentro, resumido y abreviado.
I
…cuando todavía estábamos sin fuerzas, Cristo murió por los impíos.
Epístola a los Romanos, 5, 6. 

La omnipotencia y la gratuidad de Dios se muestra allí donde nadie la aguarda, como en el encuentro entre Jesús el peregrino, sobrellevando el cansancio y la soledad, el hambre, la sed y el calor de mediodía, y aquella mujer frágil, cuyo trabajo, empero, es duro, con tantos amores rotos detrás y sin ilusión para el futuro, el encuentro que nadie esperaba y del que nadie esperaba nada; un judío y una samaritana; el amor que pierde la vida y la vida que pierde el amor. Él no la espera; ella no lo busca. ¿Qué podría surgir de aquél encuentro?

¡Y qué parecido es aquél a otro encuentro, en la nevada tierra polar de Múrmansk, descristianizada, desevangelizada, pero querida por Dios, entre un joven chaval como otro cualquiera y un misionero argentino en un país extranjero, desviviéndose por construir una iglesia local! Un joven ingenuo que no sabía qué buscara ni qué fuera a hallar; y un pastor que sobre sus hombros llevaba su rebaño. Tal es el escenario donde, a pesar de nuestras flaquezas o, quizás, gracias a ellas, la diestra de Dios obró.

II
«…¿Qué puedo hacer con este pueblo? Poco falta para que me apedreen.»
«…Golpearás la peña, y saldrá de ella agua para que beba el pueblo.»
Éxodo, 17, 4.6.

Con dolor y desencanto bombardea la mujer a Cristo con esta multitud de preguntas a fin de banalizarlo, a fin de comprobar una vez más, con amargada irrisión, que la ilusión, la esperanza, el confiado enamoramiento no son posibles en este mundo. ¡Y con qué mansa paciencia Jesús le responde, con cuánta ternura la mira, con cuánta suavidad traza el camino hacia el corazón de la samaritana para hablarle de tú a tú, para llamarla, enamorarla, transformarla! En un diálogo de amor Jesús despoja ante ella su Corazón y ella queda ante él despojada de la pretendida gravedad de sus cuestionamientos, estupefacta y admirada.

¡Y cuántas veces yo, sin querer oír la llamada, huía del tema, desviándome por las preguntas incorrectas! ¡Cuántas veces me paraba en mis dudas infantiles en lugar de pedir al Señor el agua de la fe y aceptar este dulce destino que se ha hecho para mí una fuente inexhaurible de alegría, el único gozo! Igual que el corazón de aquella mujer, se iba transfigurando el mío, gota por gota, iba comprendiendo quién era Aquél que me estaba hablando. Recuerdo que fueron unos ejercicios espirituales en San Petersburgo cuando lo comprendí. Leí en aquel momento lo de San Pablo: “ya no vivo yo sino es Cristo quien vive en mí”, y al comprenderlo, sentí una enorme felicidad dentro de mí, me sentí… plenificado. De vuelta a mi ciudad no se me iba la sonrisa de la cara, y me temo imaginar, qué pudiese pensar sobre mí la gente, tal vez, que me faltaba un tornillo…

III
Entrad, adoremos, postrémonos, ¡de rodillas ante el Señor que nos ha hecho!
Salmo 95, 6.

Y fue cuando llegó para mí el momento de dejar el cántaro, dejar toda la vida anterior, la familia, los amigos, los estudios, para que mi vida fuera Cristo y sólo Él. Echando la mirada atrás, casi no me puedo creer que me atreví a esta aventura, este salto en el vacío. Hoy en día tal vez no lo hiciera. Pero en aquel momento estaba enamorado, y poco me importaba todo, ¡sólo seguirlo, oírlo a Él, mirarlo! Vine, y fue cuando comenzó el camino de verdad, el camino duro, el camino de abnegación y de transformación en Cristo entregado, este Cristo que sufre con los que sufren, que llora con los que lloran. Este Cristo es el que está conmigo en esta andadura, como están conmigo tantísimas personas que me acompañan, que me alientan y me regalan su oración.

Hay un momento en este recorrido que es como muy particular, porque ilumina todos los demás: es el momento de mi Primera Profesión del año pasado. En medio de Cuaresma, acompañado de la lectura de la Trasfiguración, me consagré y me hice Hijo del Inmaculado Corazón de María. Tiemblo todavía al hablar de lo que pasó allí, pues es un destino tan grande, tan sublime que me desborda, me sobrepasa, no soy capaz de agarrarlo y comprenderlo; pero aquello que soy es lo que me lleva, lo que escribe mi historia. Es mi vida, la vida que ya no me pertenece.
***
Hemos llegado al final, el final que no es sino un comienzo. Pensaba que mi vida iba a echar luz sobre el Evangelio, y ahora descubro que es el Evangelio el que ilumina mi vida. Al concluir, quiero pedir sólo uno, mi querido lector, mi hermano, con quien ahora comparto tanto: no te canses, mi amigo, de pedir por las vocaciones, este sublime regalo de Dios para todos; porque mientras en el mundo haya enamorados de la pequeñez de Cristo, mientras haya quienes vean a Dios en un cansado al lado del pozo, el mundo tendrá esperanza. Y si pudiera ser yo una ligera alusión a esta esperanza, a esta presencia, mi sueño llegaría a cumplirse. Gracias por tu atención, querido hermano. ¡Que el Espíritu de Dios repose sobre ti!

Denís Malov, cmf



domingo, 30 de octubre de 2016

¿Y si hoy fuera nuestro encuentro?

Con tantas ganas te espero
   y con tantos inconvenientes me topo.

Con tantos deseos te hablo
  y cuanto murmuran tras de nosotros.

Con qué alegría te fijaste en mí
  y con qué firmeza hiciste brotar mi cambio.

Mi vida entera pasó por tu encuentro.
Tu vida oportuna visitó mis pobres intentos.

Ahora,
 no hay gentío que me aparte,
 ni árboles estrechos,
 ni comentarios que me tachen,
 ni banquetes pasajeros.

Que si de verdad se dio este encuentro
 fue para que me deje ya de excusas,
 para que me pusiera a tiro de tu paso,
 para que pudieras venir a buscar y salvar
 lo que ya estaba casi muerto.



Lecturas del XXXI Domingo del Tiempo Ordinario - Ciclo C

domingo, 10 de abril de 2016

Lo que Tú ya conoces...


Qué tendrá el mar de Galilea
que tanto enamoró
y que tanta pasión presenció.

Que tendrá el mar,
el Tiberíades,
donde tanta zozofra fue calmada,
donde tanta desesperanza fue convertida,
donde tanta fe fue regalada.

Que tendrá el mar,
Amigo amante,
que eliges sus orillas para atraernos,
sus aguas para verte,
su descanso para escucharte.

Llévanos al mar de los encuentros,
donde Tú sigues viviente
-para reconocerte-,
donde Tú sigues amando
-para investirnos-,
donde Tú sigues enviando
-para anunciarte-.

Allá, en el mar de Galilea,
donde sigues preguntado
por nuestros quereres,
los que Tú ya conoces,
los que Tú ya amasaste...

lunes, 4 de abril de 2016

Feliz día del anuncio desprendido



Escribió hace tiempo un conocido autor:
«Para escribir, como para vivir o para amar, no hay que apretar, sino soltar, no retener, sino desprenderse. La clave todo está en la magnanimidad del desprendimiento...» [Biografía del silencio]


¡Cuánto nos cuesta, cuánto nos rompe tratar de desprendernos! Y, sin embargo, cuando uno mismo se pone a tiro de tal arte, parece que el camino se allana y el peso se aligera. También esto lo aprendemos de Ella, de la Mujer desprendida. De María, la que confió su vientre y su vida a un sueño eterno. La que, día a día, nos enseña a abrazarnos por dentro para soltarnos según el querer de Dios. Sin retener nada, sin asegurarnos nada. Todo, por un sí.

sábado, 26 de marzo de 2016

Sábado Santo: 'Antes de salir el sol'

No todo puede ser sombras, aun habiéndolas. No todo puede ser tinieblas, aun cerrándonos. No todo puede ser oscuridades, aun cegándolos. No todo puede ser muerte, aun muriendo. Parece que el silencio es más que esta impotente sensación. Puede ser paciente y fecundo si la pasión lo amasa, si la pasión nos alienta. 
Aún mañana podrá salir el sol. 
Aún mañana puede que nos visite Tu vida... aunque hoy todo sea silencio.


«El domingo por la mañana, muy temprano, antes de salir el sol...» [Juan 20, 1]

jueves, 24 de marzo de 2016

Jueves Santo: 'En memoria mía'

No fue un gesto sin cuidado. No fue una despedida sin huida. No fueron palabras al azar. Fue un gesto eterno, unas palabras a fuego, un agradecimiento anticipado, una despedida confiada. Fue un amor hasta el extremo. Él se puso a la mesa. Él supo cómo hacerlo. Adéntrate en el cenáculo. Fíjate en lo que dice. Y deja que tu corazón hable, sin miedo...
Que me alcance
la luz de tu gesto,
el testigo de tu mesa,
la intimidad de tu secreto.
Que me alcance y me supere
-sin miedo y sin permiso-.
Será este el camino
para que Tú
te abajes y me laves,
te abajes y te rompas,
te abajes y te compartas.
Más íntimo que en mí mismo.
Así, tan sólo por mí. 


«Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que había llegado la hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo.» [Jn 13, 1]

domingo, 13 de marzo de 2016

De tu intimidad a mis fronteras


Bajaste de lo íntimo
para hallarte en medio.

Dejaste tu paz
para devolverme la mía.
Escribiste mi perdón
para corregir mi fallo.
Provocaste su cambio
para aceptar el mío.
¿Quién eres
para agacharte conmigo?
Nadie me juzga.
Tú no me condenas.
Y abres ante mí
una nueva puerta.


¿Dónde iré tras este silencio,
tras las caídas de sus piedras,
tras tu amor para conmigo?
Mira que para mí esto es nuevo,
que algo nuevo en mí brota.
Dejo lo que perdido buscaba.
Amo lo que ciego no veía.
Abandono lo que me apartaba
para sanar en Tu mirada la mía.
Y permaneceré en pie
para seguir lo que ya Tú me digas.



domingo, 6 de marzo de 2016

Entre dos amores anda mi vida


Entre dos amores anda mi vida:
entre el que espera sin medida
y el que rehúye sin razón.

Entre dos amores camina, 
entre el que todo lo espera,
lo aguanta y lo soporta,
y el mío frágil,
pequeño,
engreído.

Así es mi vida,
historia de dos amores.
Entre el todo del Padre
y el vacío del hijo.
Entre el que espera con brazos abiertos
y el que sufre la lejanía,
y el que sufre la envidia. 
Entre los besos que sanan
y el silencio que me culpa.

Entre dos amores anda mi vida.
Pero sólo uno es el Amor 
con el que se funden ambos,
donde la culpa se condona,
donde la herida cicatriza,
donde el juicio perdona.
Hoy sólo pido 
que tu amor de Padre
venga a mis lejanías.
Que tu amor de Padre
sea donde sólo habite.



Lecturas del IV Domingo de Cuaresma - Ciclo C

domingo, 28 de febrero de 2016

Tenme paciencia, Señor mío...


Tenme paciencia, Señor, tenme paciencia.
La misma con la que Tú amasaste mi barro
y soplaste en mi rostro aliento de vida para que existiera.

Tenme paciencia, Señor, tenme paciencia.
La misma con la que Tú creciste,
con la que Tú te hiciste hombre,
con la que Tú viviste entre nosotros.

Tenme paciencia, Señor, tenme paciencia.
La misma con la que hermoseas mis brotes frágiles
y fortaleces las ramas que los sustentan.

Tenme paciencia, Señor, tenme paciencia,
porque no siempre atiendo el tiempo de cosecha
ni tampoco me preocupo de lucir florido
la belleza con la que bendices mi copa.

Tenme paciencia, Señor, tenme paciencia.
Bendíceme con la tuya,
la que siempre ha estado presta a acogerme alejado
y a abrazar cada una de mis betas.

Tenme paciencia, Señor, tenme paciencia.
Permíteme ser tan paciente como Tú eres conmigo.
Porque aun esperando Tú más de mí que yo mismo,
sólo la vida brota con toda su fuerza
cuando tu tiempo es también el mío. 


domingo, 14 de febrero de 2016

Contigo, Señor, aunque se me tiente


No puedo pedirte, Señor, que no se me tiente.
No puedo pedirte, Señor, que me ahorres este trago,
   que mi vida sean rosas y vino,
   que sea impasible ante el dolor del otro,
   que te olvide cuando quiera
   y te recuerde cuando me convenga.

Pero sí puedo pedirte y te pido, Señor de la Vida,
   que sepa serte fiel en la prueba.
Puedo pedirte que sepa ser más como Tú para ser más yo,
  amando el barro de mi vida y la noche que atravieso.
Puedo pedirte que me hagas verme como Tú me miras,
  que en mi boca pongas palabras decididas
  y en el corazón la misericordia de tus deseos. 
Puedo pedirte que no me dejes caer en la tentación,
  que fortalezcas lo débil en mí,
  que tu gracia me baste, 
  que no dude de haberme fiado. 

Puedo pedirte, Señor, que te quedes conmigo.
Puedo pedirte, Señor, que te quedes. 
  Que te quedes sin irte, 
  que me acompañes sin dejarme,
  que seas Tú sin que yo te pierda,
  que a tu paso, me adentre. 
   En el desierto y en la tormenta,
   en la noche y en la tarde,
   en el duelo y en el luto,
   en el ayuno y en la abundancia.

Contigo, Señor, aunque se me tiente. 





martes, 9 de febrero de 2016

¡Felices cinco años, Tuentodos!


   Cuentan las crónicas que no ocurrió nada en especial en la semana del 10 al 15 de febrero del año 2011. Sin embargo, para esta comunidad sí. Fue el tiempo en el que con ganas y esfuerzo se plasmó el proyecto sobre cómo esta pequeña familia tuviera un hueco en Internet. Se soñó como un espacio amplio y vivo donde todo aquel que quisiera entrar encontrase una luz –pequeña o grande–, un interrogante, una ilusión en el camino de la fe. De eso ya hace cinco años… ¡y hoy queremos celebrarlo!
   Desde esta comunidad de Misioneros Claretianos en formación de Colmenar Viejo renovamos la pasión con la que tratamos de anunciar el tesoro que encontramos en el centro de nuestra vida: Jesucristo y su evangelio. Queremos seguir ofreciéndote palabras e imágenes que, con sencillez, den cuenta de la belleza que desborda nuestras vidas. Queremos ser, con naturalidad, reflejo de Quien nos llamó a su seguimiento. Queremos compartir contigo pistas para encontrar este Tesoro que nos vive y así alegrarnos juntos al encontrarlo. Impulsados por el Espíritu que derrama el don de la sensibilidad y la creatividad en los hermanos, guiados por la luz suave que es María en nuestro camino de discipulado, queremos seguir haciendo vida contigo.
   Gracias por seguir ahí. Gracias por confiar en Él. Gracias a todos los que habéis colaborado de una forma u otra para que este proyecto creciera, desde una rápida visita hasta colaboraciones constantes. Gracias a los hermanos claretianos que iniciaron este proyecto y que, sin duda, se seguirán alegrando con nosotros y compartiendo la vida que expresamos en el blog. Gracias por estos cinco años, por todo lo compartido y lo desvelado.
   Y gracias a ti, querido seguidor, querida seguidora: gracias por hacernos creer que el proyecto de evangelización a través de todos los medios (tan claretiano) es posible porque nos animas a seguir. Que el Señor Jesús, el Buen Pastor y Rostro de la Misericordia, nos siga animando cada día más a vivir con radicalidad y pasión este sueño misionero… ¡Bienvenido de nuevo a tu casa!

martes, 5 de enero de 2016

Buscar, adorar, agradecer... ¡Feliz Epifanía!


Un sueño que pone en camino. 
Una larga travesía.
Una luz que guía.
Un engaño oscuro.
Un deseo que acompaña.

Lo demás...
la alegría que llena el corazón de quien busca,
las rodillas que se doblan ante el Misterio que responde,
la ofrenda agradecida de quien se sabe encontrado. 

Feliz Epifanía.
Feliz Luz que te guía.
Feliz encuentro con el Niño que te llevará por otros caminos...
siempre, con el corazón desbordado.  

domingo, 13 de diciembre de 2015

De todo corazón vengo...


De todo corazón alégrate,
pues en medio de ti vengo.
Porque ya nadie viene en tu contra,
porque ya nadie busca tu mal.

De todo corazón alégrate,
que vengo alegrándome,
que vengo queriéndote,
vengo buscándote,
alzándote.



De todo corazón alégrate,
porque te traigo un corazón nuevo,
aquel que te vive,
aquel que te sostiene,
aquel que te consuela,
aquel que quiere ser tu centro.


De todo corazón alégrate,
Porque tu corazón ya no está solo.
El Corazón que te traigo
late a ritmo de canto, de risa y de baile.
Éste Corazón, el mío,
el que a tantos vive y tantos buscan.
Éste Corazón,
el mío,
te guardará en lo profundo,
desde lo eterno,
para que vivas.
Un Corazón te traigo 
para que solo no esté el tuyo.
Que de todo corazón vengo...



domingo, 22 de noviembre de 2015

A Ti, Rey eterno...


¿Adónde serán llevadas
   nuestras plegarias clavadas?

¿Adónde
   tantos gritos eternos,
   tantos susurros llenos,
   tantas lágrimas ofrecidas sin remedio?

¿Adónde serán llevadas
   tantas vidas encontradas,
   tantas vidas dolidas,
   tantas vidas compartidas
   tantas vidas tan poco amadas?

¿A dónde irán nuestras acciones regaladas?
¿Adónde nuestras ganas de vivir?
¿Adónde estos deseos de seguimiento,
   esta certeza de vivir en lo correcto
   aún con tantas sombras de infidelidad?

¿Y dónde serán colmados todos los esfuerzos,
   todo lo dejado,
   todo lo ofrecido,
   todo lo ansiado?

Adónde irán a parar…
   Sólo Tú lo sabes.
   Sólo Tú lo conoces.
   Sólo Tú lo podrás hacer eterno.

Tú,
   nuestro Principio y Fin,
   nuestro Alfa y Omega,
   nuestra Raíz y Viento,
   nuestra Puerta y Camino,
   nuestro Fuego eterno.
Tú, el Rey del Universo.

Tú, adonde todo será llevado,
   amado, bendecido y colmado.

viernes, 3 de abril de 2015

Viernes Santo: su Cruz en su mirada amante

Y lo ofreció todo. 
Y lo amó todo.
Y lo entregó todo.
Por entero. 

Todo está cumplido.
Amén.


   MI VICTORIA ES MÁS FIRME QUE LA MUERTE

   No dejarás de oír lo que te quiero,

   que te quiero sin norma y con locura;
   locamente te quiero, sin cordura,
   hasta morir de amor como me muero.


   He colgado en la cruz este letrero:
   como el mar, mi costado es ancha hondura;
   se rompe el mar, y el Dios de la ternura
   se derrama a raudales todo entero.

   Quiero anegarte con mi amor, quererte,

   Tenerte entre mis brazos, mirar: verte.
   ¿Qué impide nuestro gozo consumado?

   ¿Muerte? ¿Pecado? Estoy crucificado.
   Mi victoria es más firme que la muerte, 
   y más fuerte es mi amor que tu pecado.
Francisco Contreras, cmf

miércoles, 1 de abril de 2015

Miércoles Santo: en su deseada esperanza

   Preparar la mesa. Saborear el encuentro. Acallar los rencores y dejar paso a lo que una tarde les unió entre redes y barcas. Y en medio, el deseo de que quisieras celebrar la Pascua, tu Pascua, con ellos... con nosotros. No inútilmente esquivaron tu discurso. No inútilmente se hallaron dormidos. Pues «haber llevado el fuego un solo instante razón nos da de la esperanza».

   NO INÚTILMENTE

   Contemplo yo a mi vez la diferencia
   entre el hombre y su sueño de más vida,
   la solidez gremial de la injusticia,
   la candidez azul de las palabras.
   No hemos llegado lejos, pues con razón me dices
   que no son suficientes las palabras
   para hacernos más libres.

   Te respondo
   que todavía no sabemos
   hasta cuándo o hasta dónde
   puede llegar una palabra.
   Quién la recogerá ni de qué boca
   con suficiente fe
   para darle su forma verdadera.

   Haber llevado el fuego un solo instante
   razón nos da de la esperanza.
   Pues más allá de nuestro sueño
   las palabras, que no nos pertenecen,
   se asocian como nubes
   que un día el viento precipita
   sobre la tierra
   para cambiar, no inútilmente, el mundo.
José Ángel Valente