Mostrando entradas con la etiqueta tuenClaret. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta tuenClaret. Mostrar todas las entradas

sábado, 4 de junio de 2016

Un corazón por Dios tocado...

   Hoy celebramos la fiesta del Corazón de María. Nosotros, hijos de su Corazón, misioneros claretianos, no podemos dejar de agradecer lo que supone para nosotros esta dimensión de nuestra vida. Ser sus hijos es ser hombres que guardan todo en el corazón y que, desde él, viven la misión. Como ella, fiarse de la Palabra. Como ella, señalar al Hijo. Como ella, seguir cumpliendo el plan de salvación de Dios para la humanidad. Con ella hoy celebramos que Dios nos sigue cuidando y sosteniendo. Con ella queremos seguir sirviendo a la Palabra, misioneramente, ardientemente... ¡Feliz día del Corazón de María!

Un corazón valiente,
capaz de fiarse del todo
creyendo al Todo.

Un corazón abierto,
que ama lo distinto
y crece en lo pequeño.
Un corazón de mujer,
entregado y fiel,
que danza al soplo del Espíritu.

Un corazón de Madre,
ardiendo en misericordia
que cuida lo débil fortaleciendo desde dentro.

Un corazón de discípula,
siguiendo las huellas del Maestro,
agradeciendo su cumplida promesa,
guardando su eterna Palabra.

Un corazón misionero
volcado a Su querer y al mundo,
que extiende sus brazos para su cuidado.

Un corazón que es
hogar de la Palabra,
paso firme, libre y decidido,
canto agradecido
y encuentro con el Misterio.

Éste es el Corazón de María.
Éste, del que somos sus hijos.
Éste, donde vivimos y nos formamos.
Este Corazón es el que queremos para el nuestro.
Sé tú, María, la fragua ardiente
donde nos configuremos con el Hijo.
Amén.


lunes, 24 de octubre de 2011

Un Fuego que sigue ardiendo...

¡¡Feliz fiesta de S. Antonio Mª Claret!!

     Hoy amanecemos con el corazón agradecido por este hombre que es para nosotros compañero hacia la Fuente, leña para el Fuego y hambre para vivir la Palabra. Le agradecemos a Dios su vida entregada, enamorada. Y, junto a él, le ofrecemos la nuestra. Ayer emitieron su profesión perpetua en Vic -su sí definitivo- Benjitu, Dion y Josep, tres compañeros nuestros que han vivido en nuestra comunidad hasta este verano. Como ellos, en Granada profesó perpetuamente en nuestra Congregación Ildefonso, por quien oramos hoy especialmente para que Dios le sostenga en la enfermedad. Y también en torno a esta fecha muchos misioneros claretianos a lo largo y ancho del mundo renovamos nuestra consagración de forma temporal. En Colmenar Viejo, en concreto, Joan, Gabriel, Peter y Adri. Desde aquí pedimos por todos. Para que Jesús nos vaya corazonando a su imagen y encienda en nosotros el Espíritu y el Amor que animaron a Claret.

"Señor y Padre mío,
que te conozca y te haga conocer,
que te ame y te haga amar,
que te sirva y te haga servir
de todas las criaturas".
(P. Claret)

     Y para todos los que estamos en búsqueda, os presentamos una página web vocacional que estrenamos hoy los misioneros claretianos de Iberia. ¿No te vas a pasar a visitarla? ¿No vas a escuchar una llamada tan hermosa...?


¡Dichoso P. Claret!
¡Feliz fiesta!
¡Feliz vida en Dios, vida entregada a los hermanos!

domingo, 13 de febrero de 2011

tuenClaret



Antonio Claret no lo tuvo siempre todo claro.
La suya es una historia de búsqueda y de encuentro,
de encuentro y de entrega.

Échale un vistazo a estas experiencias que él mismo cuenta.
Quizá te ayuden a no sentirte solo mientras buscas,
a no alegrarte solo cuando encuentres,
a no guardarte nada si te entregas

 

viernes, 11 de febrero de 2011

tuenClaret (1)


     Nací en la villa de Sallent. Mis padres se llamaban Juan Claret y Josefa Clará, casados, honrados y con mucha fe. Apenas tenía seis años que ya mis amados padres me mandaron a la escuela. Todo lo que me referían y explicaban mis Padres y mi Maestro lo entendía perfectamente, no obstante de ser muy niño; lo que no entendía era  el diálogo del catecismo, que lo recitaba muy bien, pero como el papagayo. Sin embargo, ahora conozco lo bueno que es saberlo, pues que con el tiempo, sin saber cómo ni de qué manera, me venía a la imaginación y caía en la cuenta de aquellas grandes verdades que yo decía y recitaba sin entenderla. A la manera que los botones de las rosas, que con el tiempo se abren, y, si no hay botones, no puede haber rosas, así son las verdades de la Fe. Por estos mismos años de mi infancia y juventud profesaba una devoción cordialísima a María Santísima. Con muchísima frecuencia, desde muy niño acompañado de mi hermana Rosa que era muy devota, iba a visitar un santuario de María Santísima llamado Fusimaña, distante una legua larga de mi casa.