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martes, 21 de marzo de 2017

'Servir al Señor con alegría' en Camerún, en España o en Francia... Romualdo, cmf

En el contexto de la jornada del seminario diocesano el pasado 19 de marzo, en nuestra iglesia de Colmenar Viejo, Iglesia del Corazón de María, algunos seminaristas animaron las eucaristías con su testimonio vocacional. Hoy queremos compartir con vosotros la experiencia de Romualdo Wambo… ¿por qué un joven camerunés deja todo sin mirar atrás y se inserta en la realidad francesa? Él mismo te lo cuenta… ¡esperemos que te guste! 


“Servid al Señor con alegría”

Me llamo Romualdo de la Misericordia Divina, vengo de Camerún y soy misionario claretiano de la delegación de Francia. Nací en una familia cristiana y en un pueblo muy religioso que se llama Nkongsamba. Los sacerdotes del pueblo y mi familia me fueron llevando progresivamente a vivir una vida de mayor intimidad con Jesús. Y acaso, como cristiano, sentí como si no fue suficiente hacerme su hijo en el Bautismo. En el momento que la Santísima Trinidad hizo su morada en mí, el Espíritu Santo que es “agua viva” imprimió en mi alma un sello indeleble. Y creo que nadie me lo puede borrar o quitar. El toque de gracia lo recibí en unos ejercicios espirituales que nos dio un sacerdote jesuita a los jóvenes de la parroquia. Al explicarnos la importancia de la Palabra de Dios en nuestra vida, descubrí que el Señor me llamaba a ser servidor de su Palabra. Desde entonces, quise ser todo de Él. Entré en el seminario e hice mis votos temporales; y con la voluntad de Dios haré mis votos perpetuos en el próximo mes de abril. Como misionero claretiano, he sido enviado a anunciar la vida a fin de que todos los hombres se salven por la fe en Cristo. También, para que todos los que reconocen a Cristo como Hijo enviado por el Padre para salvarnos reciben con abundancia y para siempre el “agua viva” que Él promete, como a la mujer Samaritana en el Evangelio. 

En cuanto bautizado como cada uno de vosotros, soy un hijo adoptivo de Dios con el derecho de llamarlo Padre; y como consagrado, su Amor me eleva más cerca de Su corazón. Soy un embajador de Dios en el mundo; un profeta que anuncia la Buena Nueva al estilo de nuestro fundador San Antonio María Claret. El Espíritu ha venido hasta mí de manera especial, con diversos dones y gracias que me posibilitan para conformarme con Jesús. Este mismo Espíritu me ha sido dado para que, igual que Jesús, vaya y anuncie la Buena Nueva de Su Amor y a través de ese amor cambiar el mundo. He sido llamado por Dios para dos cosas, la primera de ellas es a ser santo y la segunda asistir a mi prójimo en su búsqueda de su santidad. Si yo fallo en esto, todo lo demás se pierde. 

Ahora llevo más de 7 años de vida religiosa, y desde mi vocación misionera, cada día amo más a este mundo tan necesitado de Dios y de su Agua viva; y desde aquí animo a que otros a que tomen la antorcha de su vida sin miedo a abrasarse en el fuego del Espíritu.

Romualdo Wambo, cmf

domingo, 4 de octubre de 2015

¡Vamos comenzando!

Ejercicios Espirituales en Los Negrales [Madrid] 
  Ha pasado todo un verano. Hemos recibido con alegría el comienzo del otoño. Y, como siempre, la vida sigue imparable. Y ésta, de la mano de Dios. Estamos viviendo un tiempo nuevo en el que la comunidad formativa claretiana de Colmenar Viejo pretende abrazar de la forma más generosa posible: muchos de nosotros han podido visitar a su familia en sus países de origen [India, Camerún, Paraguay y Vietnam], otros se han empeñado en el estudio del idioma para ingresar en la Facultad de Teología y cuatro hermanos nuevos viajan a nuestra comunidad para que sea su hogar durante los próximos años. Algunos han dejado de vivir con nosotros para comenzar el bello año de noviciado en Granada, y otros han celebrado o preparan su Profesión Perpetua, la consagración para toda la vida. También asistimos con gozo a los primeros pasos de otro hermano para comenzar su postulantado.

Los estudiantes con el P. Santi Cerrato, cmf
   En medio de tantos cambios vitales, la alegría de ser llamados no cesa. En esta búsqueda de vivir el evangelio a fondo nos encontramos. Como escenario, la Congregación ha celebrado su XXV Capítulo General, por el cual hemos rogado allá donde estábamos. «¡Somos misioneros!», comienza la Declaración del mismo. Y queremos seguir avanzando en este hermoso camino de discipulado. Y también lo hemos compartido en Roma en el Encuentro de jóvenes consagrados, el pasado mes de septiembre, con más de 5000 jóvenes en formación. Rheadh nos regala su impresión de aquella semana:
   «Rogad, pues, al Dueño de la mies que envíe obreros a su mies» [Mt 9, 38] Esta invitación de Jesús no es temporal. Este es un proceso continuo. Cuando oramos por más obreros en su viña, somos llamados para una gran responsabilidad: cuidar, también, a los obreros. Son el fruto de las oraciones. Tenemos que cuidarlos. [Rheadh Dela Torre, cmf]
Fotografía de Familia Claretiana en la sala Pablo VI
Estudiantes claretianos de Iberia en la sala Pablo VI [Vaticano]

Estudiantes claretianos en la sala Pablo VI [Vaticano]

  Muchas son las experiencias. Grande es el agradecimiento por tanto como recibimos. Alegre la certeza de que Jesús camina con nosotros y nos sigue animando a acercarnos más a Él. Y queremos compartirlo contigo. Queremos hacernos eco de que Dios sigue haciendo grandes cosas en nuestra vida, como en la tuya... ¿quieres saber más? Mantente atento a la pantalla...  ¡pronto seguiremos compartiendo vida!

La comunidad formativa el pasado mes de septiembre en Peñafiel








sábado, 13 de junio de 2015

A quien busque un corazón nuevo...


A ti, que buscas un nuevo corazón,

   Cuando era pequeño soñaba con hombres de fuego. Hombres de corazón ardiente que cruzaban mares y atravesaban fronteras guiados por un deseo común. Dejaban su casa y abandonaban su tierra para entregarse a un destino incierto, pero preñado de una Promesa. Cuando ellos volvían, su rostro era luminoso y su sonrisa desvelaba el acierto de su vida. Sabían que no se habían equivocado. Que sus frágiles manos portaban algo más que su debilidad y que su mirada era mejor si primero la fijaban en el Hijo de la Madre buena. Eran grandes hombres, «amigos fuertes de Dios», que hicieron de sus manos la prolongación de los brazos maternos de la mujer que hoy recordamos. La mujer del Corazón entregado. La mujer del Corazón en alto. La mujer del Corazón de Madre. Sus hijos traían la buena noticia de que merece la vida escuchar la Palabra y cumplirla. Habían encontrado un Tesoro y poco era lo que les apartaba de él. Y ellos, que quizá nada más tenían asegurado, no dejaban de regalarlo a manos llenas.
























  Se adivinaba en su rostro el color de las gentes de África, la vida vibrante de Latinoamérica, la honda sabiduría de Asia o la enigmática cotidianeidad de Europa. Su mirada rescataba los signos de la presencia de Dios allá donde veían. Y como la mujer del Corazón ardiente, le descubrían en lo pequeño. En los niños que llevan el agua a sus casas, en las mujeres que se desviven por el hogar, en los hombres que cultivan el arroz, en el silencio incomprendido del primer mundo. Sus hijos, aquellos misioneros, no dudaron en ofrecer su corazón como Ella lo hizo. Bastó un «sí», un «hágase», para que el milagro irrumpiera. Y la promesa se volvió a cumplir. Ya su corazón no era para sí mismos, ni para su tierra, ni para su casa. Su corazón era para todo aquel que llegaba fatigado del camino, herido en la batalla o buscando, sencillamente, un suelo firme donde habitar. Y como la Madre, lo acogían en su casa. Porque de la del Corazón de fuego aprendieron a ser hogar de la Palabra, refugio del necesitado, reflejo del Dios que tanto nos ama.


   Los hijos de la del Corazón ensanchado supieron encender el fuego del deseo de tener un mismo corazón en otros. También en mí. Avivaron las ganas de tener un corazón más grande, más amable, más libre. Grande, para acoger a tantos. Ancho, para que todos cupieran. Libre, para no hacer distinción. Y empecé a querer vivir de un corazón misionero. Como el suyo. Como el de Ella. Y Dios, que vio que era bueno, siguió tejiendo este sueño en mis entrañas. El sueño que superó todos los proyectos anteriores y los grandes deseos de la adolescencia. El sueño que me lleva a escribirte estas líneas. Hoy soy hijo del Inmaculado Corazón de María. Hoy mi sueño es seguir apostando por cruzar los mares y atravesar fronteras para llevar a tantos lo que el Corazón de María me enseñó: que Dios te encontró antes de que tú le buscarás, que te espera para seguir amando, que te sueña antes de que tú lo desees. Como lo aprendí de aquellos hombres de fuego, aquellos de corazón ardiente. 




   De pequeño soñaba con un corazón así para mí. Ahora lo pido para ti. Porque seguro que tú también sueñas con un corazón más grande, más amable, más libre. Porque seguro que también dentro de ti, tu corazón late a ritmo misionero... ¿Por qué no escucharlo hoy, mañana, siempre? María, la del Corazón ardiente, te enseñará cómo. Y en él, todas las voces y todos los gritos del mundo que esperan una Buena Noticia... ¿y si fuera tu corazón el que falta?


Feliz fiesta del Corazón de María. 
Feliz horizonte misionero.

Un joven misionero claretiano





domingo, 26 de abril de 2015

¡Qué bueno caminar contigo! [Experiencias pascuales]

   
    Así arranca el lema de la 52ª Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones 2015. Y así es como muchos de nosotros lo vivimos: una auténtica bendición saber que caminamos con Aquel que es el Camino, la Verdad y la Vida. Desde este blog queremos unirnos a toda la Iglesia que hoy celebra a su Buen Pastor, agradecidos porque sigue alentando nuestro camino vocacional y porque llama a otros a compartirlo... ¡Y qué bueno que te lo podamos contar!

   De forma sencilla y honda compartimos la experiencia pascual de dos de nuestros hermanos: Charles y Peter. Una mirada nueva desde los ojos de quienes han dejado familia, tierra y comodidades para vivir donde el Espíritu de Dios les llevase. Desde Vietnam y Paraguay en Colmenar Viejo, para el mundo... ¡qué bueno caminar con vosotros! ¡Gracias, hermanos! Y también contamos con el testimonio de José María, un nuevo miembro de nuestra comunidad desde septiembre. ¡Gracias por tu mirada, hermano! 
   Y para ti... ¿podrás decir «¡qué bueno caminar contigo!»? Te invitamos a compartirlo con nosotros y con Él. ¡Feliz Domingo!


EL DON DE LA GRATUIDAD Y EL DON DEL MISTERIO 
“Se te nota en la mirada”. Esta fue la experiencia de la Pascua Misionera Camino de San Frutos (Segovia) que realizamos un grupo de jóvenes del Centro Juvenil Claret. Fue una pascua itinerante que íbamos de un pueblo a otro, recorriendo el paisaje, el horizonte y la tierra castellana con su frescura y con su encanto. Se convirtieron en espacios vitales: de reflexiones, de sonrisas, de anécdotas, de cansancios, de ampollas en los pies… momentos inolvidables para vivir el misterio pascual. Una mirada que se notaba en los jóvenes contemplando los misterios pascuales. Una mirada que contemplaba la existencia humana. Una mirada perdida en el horizonte castellano. Una mirada resucitada… en Aquel que nos regala su misterio pascual.

Un recuerdo del camino
Charles junto al equipo de monitores de la Pascua de Segovia
Agradezco infinitamente a todos aquellos que participaron en esta pascua misionera. Sin ellos sería imposible experimentar el don de la gratuidad y el don del Misterio Pascual. Un Paso hacia la vida, la fortaleza, la felicidad, el amor, la entrega, el camino, la familia y hacia el Misterio.
Todavía estamos llamados a compartir este don que se nos da en el Misterio de la Vida, Misterio que seguirá siendo incomprensible ante la mirada humana. Solamente con una mirada de Fe, una mirada Creyente, una mirada Amante y una mirada testimonial de la Resurrección se vuelve clarividente el Misterio encarnado hecho hombre y resucitado ante los ojos gratuitos del Dios de la Vida. 
Y ahora nos toca sencillamente proclamar: ¡Cristo ha resucitado! ¡Aleluya! ¡Aleluya!

Charles Rolón, cmf


UN SERVICIO INIMAGINABLE



Peter con los monagillos de la Iglesia
de Colmenar y el P. Luis Ángel, cmf
Nunca imaginaba que un día serviría en una comunidad de fe de personas extranjeras. Mirad a esta foto: soy un extranjero entre los españoles. ¡Qué fantástico! Creo firmemente que Dios siempre me acompaña a través de sus angelitos en el camino para seguirle como un misionero Claretiano. 

En este camino no siento que lleve conmigo a Dios a donde Él me conduce, sino que vivo en una constante invitación a descubrirle en el corazón de la gente con la que vivo. 

Sé que Dios está vivo porque he escuchado su voz, he visto su rostro, he sentido su amor, su cercanía y su presencia en este pueblo de Colmenar Viejo. Gracias, Señor, por vivir en mis hermanos. 
Peter, cmf

UNA NUEVA VIDA
Me ha enseñado lo mucho que sufre este mundo, lo que nos quejamos, lo poco que aguantamos a nuestros hermanos, lo avariciosos y egoístas que nos volvemos por el «tener». Sin embargo, me ha regalado una mirada más sincera, una forma de perdonar, una entrega de amor diferente, me ha dicho un ¡cuento contigo! porque sigue a mi lado. Y aquí estoy alegre de recibir su luz, contento por saberme hijo suyo. Perdonado de todas mis faltas y amado hasta el extremo. Escucharte en el silencio ha sido lo más grande de estos días, abrir mi corazón y contarte cómo iba siendo este primer año aquí, sin mi Semana Santa como cofrade. 


Gracias Señor por mostrarme durante esta Pascua un poco más de Ti y así poder llevarte a los demás. Que los domingos de resurrección no sean sólo los domingos, sino todos los días del año. Porque Él sigue vivo en tu corazón si dejas que Él viva en ti.
José Mª Morillo



lunes, 2 de febrero de 2015

¡Feliz día de la Vida Consagrada!


Del deseo ardiente
De la llamada a la vida
De la voz que levanta
Del Espíritu que vivifica
De la vocación agradecida
De la misión ardiente
De la entrega generosa


De la Mano que sostiene
De búsquedas apasionadas
De respuestas emocionantes
De vidas entregadas
De almas de fuego
De ardor misionero
De centinelas orantes

Del amor que envía
De la justicia del Reino
Del clamor de los humildes
De la conversión del soberbio
De la amistad fuerte con Aquel que nos ama hasta el extremo...

...de tantas experiencias, dones y tareas se escriben tantas historias de consagradas y consagrados a lo largo y ancho del mundo. Hombres y mujeres que hoy, 2 de febrero, celebramos con toda la Iglesia nuestra fiesta. 
Emocionados como Simeón, alegres como Ana, hagamos de nuestra vida templo que recibe y anuncia al Señor que da sentido a nuestros días... 

¡Feliz día de la Vida Consagrada!


Y como regalo final,
una vida que merece la pena... un sueño que merece la pena...

jueves, 23 de octubre de 2014

Seguir queriendo ofrecer el corazón: renovación de la profesión religiosa

Una antigua canción repite en su estribillo: ¿Quién dijo que todo está perdido? Yo vengo a ofrecer mi corazón. Para ninguno de nosotros esta experiencia le es ajena. A todos se nos ha regalado el inmenso don de querer ofrecer el corazón. Y quien sabe si a ti también… 

Un corazón que, antes de ser entregado, se ha sabido profundamente amado. Un corazón que desea amar como Él amó. Un corazón que siente pobre, pero que se sabe enriquecido por la llamada a dejarlo todo por el Reino de Dios. Un corazón que busca, por encima de todo, volcarse en las cosas del Padre. En la víspera de la fiesta de nuestro Fundador, San Antonio María Claret, muchos de nosotros de forma especial hemos renovado los deseos de seguir más de cerca a Cristo Señor. Juntos, en comunidad misionera, renovamos nuestra profesión religiosa como Hijos del Inmaculado Corazón de María. Porque sabemos que nada podemos sin Él. Porque sabemos que todo nos viene de Él. Y así, ofreciéndonos en lo pequeño para que otros tengan vida, le recibamos en abundancia. 
 Renovación de la profesión de Charles


Renovación de la profesión de Jobish


Renovación de la profesión de Rayappa


Renovación de la profesión de Jorge
Firma del Acta de Adri
Firma del Acta de Raju


Firma del Acta de Sarin
 
Firma del Acta de Peter

Éste fue el deseo de Claret. Éste fue el sueño que mantuvo despierto su corazón al mundo. Y supo poner nombre a este fecundo proyecto con letras de sangre y fuego: un Hijo del Inmaculado Corazón de María es un hombre que arde en caridad, que abrasa por donde pasa. 
Gracias, Señor, por este tesoro que nos vive. 
Gracias, Señor, por esta llamada a ofrecer el corazón y la vida. 
Gracias, Señor por el deseo de vivir 
   castos, pobres y obediente como Tú. 
Por amor. 
Por el mismo Amor con el que nos llevas a decir sí.




domingo, 2 de febrero de 2014

Jornada mundial de la Vida Consagrada 2014

     Celebramos hoy la jornada mundial de la Vida Consagrada. Desde este rinconcito de la red, nos unimos a la alegría con que toda la Iglesia agradece el don de nuestra vocación. Que el Padre renueve en todos los religiosos la llamada primera a seguirte, Señor, el deseo ardiente de encontrarte, la fidelidad a las inspiraciones del Espíritu y, sobre todo, el amor. El amor entregado que, poco a poco, va transformando nuestros corazones y la entraña del mundo. Aquí estamos, Señor, aquí nos tienes. ¡Gracias! ¡Felicidades! 



Siempre de los encuentros nace el gozo;
siempre de los encuentros, el amor,
siempre de los encuentros…

No lo traen los tiempos de bonanza,
ni viene en primavera con el cierzo,
habita en el estío y el otoño,
no le arrecian los hielos del invierno.
No conoce de estelas ni de brillos,
no se afana en carreras imposibles;
no reniega del peso cotidiano,
no se aparta del polvo del camino.
La soledad no espera su llegada,
mas él no se demora ni se aflige:
viene el amor como la nave al puerto,
viene el gozo de manos del encuentro.

Y de fiesta lo acoge quien lo escucha,
quien sabe amar la espera sin desvelos.
Quien llena las tinajas de buen vino
para invitar al pobre y al perdido.
Quien comparte su lumbre y su mantel
con el hombre sediento y sin abrigo.
Quien trabaja la tierra y mira al cielo,
quien teje cada día de altos sueños.
Quien ama de rodillas como amó
el Cristo derramado en cada encuentro.

Siempre de los encuentros nace el gozo;
siempre de los encuentros, el amor,
siempre de los encuentros…
Siempre de nuestro abrazo, la alegría;
siempre de nuestra vida entretejida,
siempre de estar contigo,
de tu amor,
Señor,
hermano,
amigo…
¡Compañero!

Amén.



     De nuestra última excursión comunitaria a la nieve, el lunes pasado. Una alegría seguir compartiendo la fe, la vida y la misión. ¡Gracias, hermanos!