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lunes, 17 de abril de 2017

Alégrate. No temas. Ve y anuncia: ¡Cristo vive!


«Con temor, pero llenas de alegría…»
   Con temor,
   porque la vida nos conmociona.
   Con temor,
   porque la memoria no olvida el dolor.
   Pero llenas de alegría,
   porque no es más grande el sufrimiento que el gozo,
   porque no es más fuerte la cruz que la Vida.

«No temáis…»
   Porque el don del Resucitado
   sana las heridas,
   impulsa en los miedos,
   hace posible
   la alegre valentía de caminar
   con paso firme y decidido
   por la vida.

«Id a contar a mis hermanos…»
   Porque nada ni nadie acalla ya
   el acontecimiento que marca nuestra historia.
   Porque Dios mismo pasa por nuestra biografía.
   Porque el Resucitado ha querido 
   que tú y que yo,
   que nosotros
   nos encontremos
   en la Galilea cotidiana.

Alégrate. No temas. Ve y anuncia: ¡Cristo vive!

jueves, 13 de abril de 2017

Diálogo de pasión I: Cenemos solos y hablemos de futuro...



- Judas: Maestro
- Jesús: ¿Sí, Judas?
- Judas: Es la hora
- Jesús: ¿Lo es?
- Judas: El pueblo está con nosotros, los sacerdotes nos temen. Si no aprovechamos el momento, si no actuamos con contundencia, todos estos años quedarán en nada.
- Jesús: Hablas como si estuviéramos en guerra
- Judas: ¿Y no es así? ¿No nos has dicho que has venido a traer la espada, a enfrentar al hombre con su padre? (Cf. Mt 10,34-35)
- Jesús: No he venido a traer la guerra entre los hombres, esas son luchas que nos alejan de la verdadera lucha.
- Judas: ¿De qué otro modo lograremos la libertad?
- Jesús: La libertad no se alcanza, se acoge y se vive.
- Judas: ¡Se vive! ¿Cómo vivirla cuando un país extranjero nos mata a impuestos, cuando nuestros líderes solo piensan en cómo conservar sus privilegios, cuando la gente muere de hambre en las calles?
- Jesús: ¿Y qué propones? ¿Matarlos? ¿Serás tú quien empuñe la espada, quien quite la vida a un hermano?
- Judas: Si con eso salvo vidas…
- Jesús: ¿Y luego qué?
- Judas: Luego reconstruiremos Israel, haremos un país donde merezca la pena vivir, donde realmente se adore a Dios.
- Jesús: Un país manchado con sangre, construido sobre los cuerpos de quienes piensan diferente ¿y todo en nombre de dios? ¡Ese dios no es mi Padre! ¿No te das cuenta que pretendes cambiar una tiranía por otra?
- Judas: ¡Pretendo servir a Dios!
- Jesús: Ya lo he dicho, ese dios no es mi Padre. Mi Padre no se impone, se ofrece
- Judas: ¡Si no actuamos nos matarán!
- Jesús: Tienes razón, Judas. Es tiempo de empuñar la espada; pero no contra los hombres, sino contra nuestras dudas y temores. Esta noche cenaremos solos, alejados de la gente, y hablaremos del futuro. Pero antes tratemos de acoger la paz que Dios nos ofrece.

miércoles, 22 de marzo de 2017

Dejarse encontrar por Dios, en la montaña y en lo cotidiano: José Ramón, cmf

Seguimos con los ecos del pasado día del Seminario. En vez de en nuestra Iglesia de Colmenar Viejo, uno de nuestros estudiantes compartió parte de lo que es en la Iglesia de los Misioneros Claretianos de Segovia. Se llama José Ramón (más conocido como Josua...) y quiere compartir contigo cómo resuena en él y en su historia vocacional las lecturas del domingo pasado... ¡Esperamos que te guste! 


A veces decimos «me muero de sed», pero si lo pensamos un momento no es del todo verdad, porque precisamente esta sed, es la que nos avisa, la que nos salva la vida. En la lectura de hoy el agua, la sed de Jesús y la sed de la mujer, es el hilo que nos lleva a un encuentro. 

Jesús toma la iniciativa en este encuentro, lejos de los prejuicios, lejos del culto institucionalizado, lejos del templo; Jesús llama, se hace mendigo del agua de la mujer, acoge su humanidad inquieta, las heridas que ella lleva. Ella es la protagonista, ella es quien recorre el camino de la búsqueda. Es un encuentro que se va haciendo historia de amor, que va pasando de la frialdad inicial al deseo: «dame de esa agua». Siempre al ritmo de la inquietud de la mujer, con la paciencia infinita de Dios. Así es como yo vivo mi historia, como historia de amor en la que Dios ha tenido y tiene infinita paciencia conmigo. En la que ha puesto muchas mediaciones que me han ayudado a discernir y a ser más libre, en concreto claretianos que sin dejar de acompañarme, han sido tremendamente respetuosos con mi historia con Dios. 

Al principio la Samaritana se sentía segura, incluso superior, pues ella tenía el cubo, el pozo, la cuerda... ¡Cuánta riqueza para una mujer sedienta! La mujer era rica, y Jesús era pobre. Solo cabe esperar una obra buena por parte de ella, que le diera de beber al sediento y se marchara aún más rica y orgullosa. ¿De dónde vas a sacar tú el agua si no tienes ni cubo? Pero al mismo tiempo resuena aquello que le dice Jesús... «Si conocieras el don de Dios», es decir, si descubrieras cómo te sueña Dios, si descubrieras dónde habita el amor de Dios en tu vida... Descubrirías el agua viva, el agua que abre el corazón al que tenemos al lado, el agua que nos ayuda a no endurecer el corazón. En mi vida las personas con discapacidad, los jóvenes y mi abuela son las personas en quienes Dios se ha hecho presente, en quienes Dios se ha hecho pobre y en quienes también me ha invitado a poner la confianza en él. En el encuentro con otros y con Jesucristo es donde Dios se hace don. 


«Señor dame de esa agua» dice la Samaritana. Ella está gastada por muchos amores, pero se fía; quizá al principio no sabe muy bien qué pide, pero ve en Jesús a aquel que sondea su corazón como nadie lo hizo jamás. Ella, a pesar de todo, era preciosa a los ojos de Dios. Esta confianza es solo el principio del camino, en medio de ese camino, igual que en medio del desierto, surgen muchas dudas, muchas tensiones. En mi historia vocacional ha habido y hay muchas dudas, tentaciones… A menudo la pregunta que nos hacemos (y que me hago) es: ¿Qué quiero hacer con mi vida?, pero si creemos realmente que es Jesús quien nos mira con bondad y con verdad, debemos de cambiar la pregunta: ¿Señor, qué quieres de mi? ¿Cómo vivir entregado sin buscarme a mí mismo? Ante esta pregunta hay muchas respuestas posibles, no solo una. Pero para vivir en verdad, e intentando no caer en el egoísmo, esta pregunta debemos hacérnosla. 

Para mi la mejor respuesta es descubrir que soy precioso a los ojos de Dios en el encuentro con él; y reconocer que Dios me ha regalado mucho en el encuentro con otros, también en los momentos de dificultad. Esta es la mejor reacción ante la tentación de mirar hacia atrás: mi trabajo, mis amigos, mi familia, mi novia. Ante esto solo tengo una respuesta, tratar de confiar más en él, confiar en la fuerza que da no solo buscar, sino también abandonarse en sus manos. «Yo estaré allí ante ti, en el Horeb, en el lugar del encuentro». 

Hoy el lugar del encuentro personal con Dios, la montaña, el pozo de Sicar… son todas aquellas situaciones en las que la vida nos toca, en las que Dios nos interroga y en las que el corazón se conmueve. En cada encuentro, también en la familia, tenemos la oportunidad de vivir en entrega a los demás. Al final, la mujer samaritana, se olvida de su cántaro y de su agua; para ir al encuentro de otros, como apóstol. Quiere ser testigo de ese amor que la ha hecho una mujer nueva, portadora del agua viva. Que nosotros no dejemos de responder a la pregunta ¿Señor que quieres de mi? Para que también podamos acoger y entregar esa agua viva, amor del Padre que siempre camina a nuestro lado.

José Ramón Palencia Cabrerizo, cmf



sábado, 18 de marzo de 2017

Ser don de Dios para el otro en India o en España: Rayappa, cmf

   En nuestra comunidad, de vez en cuando, alguno de nuestros hermanos viaja a alguna parroquia claretiana para compartir su experiencia misionera. Este fin de semana, Rayappa Nathaniel ha viajado a Oviedo para disfrutar y celebrar la fe en la Parroquia del Corazón de María. Desde allí, nos envía su testimonio para compartirlo contigo... ¿no es una buena ocasión en este Día del Seminario para conocer otras historias y realidades? ¡Esperamos que lo disfrutes!
 

Quiero compartir con vosotros mi experiencia de fe y la misión de la India. Procedo de la India, de una cultura de mucha diversidad de idiomas, tribus y religiones, conocida por su grande y profunda espiritualidad: hinduismo y budismo, Yoga o vida holística. También por las figuras tan grandes como la de Gandhi o Teresa de Calcuta, con todo su servicio, y muchas más. Entre tanta diversidad, los cristianos vivimos nuestra fe con profundidad integrándonos en la propia cultura y dando el testimonio en todo lo que podemos. Por eso es muy positivo que haya cada vez más gente que acoja libremente a Cristo. En este ambiente, no cabe duda de que uno percibe a Cristo como el Manantial, Agua viva y Centro de la vida. Aunque es una fe sencilla de las personas simples, muchas de las cuales no saben nada de la teología, ni de dogmas, ni de doctrinas. Sin embargo, viven su fe de manera muy personal y con mucha radicalidad. Su máxima heredad, la gran riqueza que tienen, es el Único, que es Jesús que sacia con agua viva.

«Dame agua», pide Jesús a la mujer samaritana en el Evangelio de hoy. De muchas maneras Jesús sigue pidiendo agua a cada uno de nosotros en forma de muchas personas, de los más necesitados. Hoy en día hay tantos gritos de pobres, sedientos, hambrientos, carentes del amor, del perdón, de la cercanía, de la ayuda y del acompañamiento. Agradezco a muchas personas de la Iglesia, como los claretianos, que han estado muy atentos al grito de las necesidades de la gente, tanto espirituales como materiales, tanto corporales y como emocionales.

Hablando de nuestra misión como claretianos, somos más de 500 claretianos en distintas partes de la India. Tenemos distintas misiones, como en los colegios para los más pobres que no pueden ofrecer nada a cambio de la enseñanza; o en las parroquias más rurales, asistiendo a las necesidades espirituales; o en los centros de leprosos, ciegos, moribundos, mendigos y cárceles, haciendo presente la compasión y la misericordia de Jesús.

Asistimos a la gente más necesitada, sobre todo la familia que es algo muy central de la evangelización, donde la fe es vivida de una manera muy activa, personal y arraigada en los consejos evangélicos. Creemos en esta misión y ponemos tanto acento en ella, porque es la primera escuela donde nace todo, donde uno aprende mejor, vivida y practicada más que enseñada. Probablemente, la familia es el don más hermoso creado por Dios. El Señor nos ha dado el privilegio de poder crear nuestra propia familia para poder educar a otros más pequeños en valores y en respeto al prójimo. Dicen que ‘la familia que ora unida, permanece unida’. Hay familias que conozco que no comienzan ni terminan el día sin la oración, sin ofrecerse a sí mismos a Dios. De hecho, siento profundamente que mi vida vocacional, mi deseo de seguir a Jesús, nació en mi propia familia. He vivido los mejores momentos de mi fe en el ambiente familiar.

Hace muy poco los claretianos de la India fundamos un hogar para los enfermos mentales, donde se acoge a la gente que vive en la calle, sin hogar, afectada por alguna enfermedad mental o un trastorno psicológico, rechazada por sus familiares o, sin que seamos drásticos, a las personas que se han perdido al salir de casa. La misión de este hogar es el de rescate, recuperación, rehabilitación y reunificación con su familia. Hay unos 58 millones de indios que sufren algún tipo de enfermedad mental. Solo hay un psiquiatra para cada 4000 personas. La presencia y el servicio de los claretianos es muy valorada porque en este servicio de pequeños detalles se encuentra el rostro de Dios, compasivo, misericordioso, un Dios de la vida, que sale primero al encuentro, sale en busca de cada uno. Esta gente no hace cosas extraordinarias, sino que sencillamente se compromete en el encuentro con el Dios de la vida.

A veces, para mí, lo más llamativo y lo que más me preocupa es que hoy en día aquella gente no cree en Dios, lo rechaza y queda lejos de la Iglesia, no es la gente que sufre muchas dificultades o enfermedades, o carecen de cosas básicas, sino aquella que lo tiene relativamente todo: los medios vitales básicos, posibilidades y oportunidades. Pero quedan solo en la superficie, no piensan ir más allá de lo propio, ni asumen las cosas en su totalidad. Y lo que más me sorprende es que a esa gente todo esto le parece algo normal, sin nada por lo que estar preocupado. Muchas personas están abandonando a Dios antes de haberlo conocido. Si conocieran la experiencia de Dios que Jesús contagia, lo buscarían. Creo que la experiencia primera y más importante es encontrarnos a gusto con Dios porque lo percibimos cada momento como una «presencia sanadora, salvadora, agua viva que sacie la sed». Cuando una persona sabe lo que es vivir a gusto con Dios, porque, a pesar de nuestra mediocridad, nuestros errores y egoísmos, él nos acoge tal como somos. Y esto nos impulsa a enfrentarnos a la vida con paz. Así es como difícilmente abandonará la fe.

Jesús nos ha dado el agua viva. Él dice nuestro nombre personalmente. Si yo escucho, él no se calla. Si yo me abro, él no se cierra. Si yo confío, él me acoge. Si yo me entrego, él me sostiene. Si yo me hundo, él me levanta. Amén.

lunes, 28 de noviembre de 2016

Un corazón que late a ritmo de adviento


  Muchas veces nos encontramos a tantas personas que, de alguna manera, buscan ese 'algo más' que todos esperamos. Muchas veces, cuando menos lo intuimos, se nos regalan encuentros en los que aunamos deseos de vivir con mayor anchura. Aunque no lo digamos así, aunque en tantas ocasiones pase desapercibido. En el fondo, nuestro corazón late a ritmo de adviento. Lo que somos viene viviendo esa tensión de que llegue algo, o mejor Alguien, que tenga algo que decirnos. Y, en ese intento, hemos querido echarle imaginación con un mensaje especial que hoy compartimos. Porque todos esperamos la Palabra que haga vibrar nuestro día a día. Porque todos estamos a la espera. Porque todos merecemos que Alguien tan bueno nos visite.

   Ojalá sea este tiempo de Adviento el momento oportuno para poner al día eso que tanto anhelamos, y ojalá recibamos la Luz que se nos viene para poder acoger tanto misterio... ¡Feliz tiempo de Adviento!

Querido amigo, querida amiga...
  Quizá te sorprenda que te escriba. Quizá pienses que todo forme parte de una idea, de un proyecto, de un tiempo bonito. Sin embargo, llevo queriéndote decir algo mucho tiempo. Tanto, que pueda ser una eternidad. Tanto, que hasta aquello que te digo va en mi propio corazón.
  Sí, en mi corazón. En el mismo que el tuyo. Allí es donde recuerdo a cada momento quién eres, cuál es tu nombre, cuáles son tus deseos, dónde están tus tropiezos… te conozco. Te conozco desde antes de que tú lo supieras. Tanto, que te llevo escrito en la palma de mi mano. Tanto, que tu nombre lo escribí en las estrellas. Te conozco porque sé lo que tú has vivido, yo también pasé por lo mismo que tú. Pasé por aquel conflicto que hace tiempo tuviste tan malo. Transité por los sueños que te hacen sentir vivo. Me perdí alguna vez que otra en pequeñas rencillas que no me ayudaron. Nací. Como tú. Crecí. Como tú. Y traté de afrontar la vida con la mayor fuerza de la que fui capaz. Como tú lo estás tratando de hacer ahora. Y Dios siempre estuvo conmigo. Como contigo.
  Y así te voy desvelando el porqué de este nuevo nacer de cada año, de cada día. Porque sé que lo que yo viví lo puedes vivir tú. Porque en tu corazón puede prenderse la misma llama que me hizo a mí capaz de conocer en profundidad tanto; de amar, hasta el extremo; de servir, aunque todo invite a no hacerlo; de alabar, porque nuestra mirada está puesta en una esperanza más grande. Sí, amigo de camino. Yo vine para que tú pudieras vivir al máximo. Vine para que vivieras a fondo. Vine para que no olvides que te amo. Desde siempre. Enteramente. Porque yo, con todo lo que soy, quiero hacerte valiente.
  No dudes mucho más. No te dejes vencer por esa mala racha, por ese tiempo de olvido, por ese ‘no te encuentro’. No. Ven a encontrarme conforme estoy viniendo. Con todo el amor del que soy capaz. Con toda la sencillez que tiene un niño. No te prometo grandes espectáculos, pero te aseguro que, si me esperas, yo siempre estaré contigo. Para cruzar juntos esos puentes difíciles que se te presentan. Para avivar en ti el deseo de ser mejor. Para recordarte, con todas mis fuerzas, que eres amado. Infinitamente amado. Y, por eso, la vida merece la pena. Y la alegría.
  Espérame. Estoy viniendo. Y soy yo mismo quien vengo. No pases página. No te detengas… sé que este tiempo va a ser, para ti, nuevo. Ya estoy viniendo. Ya te estoy queriendo…
  Tuyo,
יֵשׁוּעַ

domingo, 10 de abril de 2016

Lo que Tú ya conoces...


Qué tendrá el mar de Galilea
que tanto enamoró
y que tanta pasión presenció.

Que tendrá el mar,
el Tiberíades,
donde tanta zozofra fue calmada,
donde tanta desesperanza fue convertida,
donde tanta fe fue regalada.

Que tendrá el mar,
Amigo amante,
que eliges sus orillas para atraernos,
sus aguas para verte,
su descanso para escucharte.

Llévanos al mar de los encuentros,
donde Tú sigues viviente
-para reconocerte-,
donde Tú sigues amando
-para investirnos-,
donde Tú sigues enviando
-para anunciarte-.

Allá, en el mar de Galilea,
donde sigues preguntado
por nuestros quereres,
los que Tú ya conoces,
los que Tú ya amasaste...

sábado, 26 de marzo de 2016

Domingo de Resurrección: '¡Ha resucitado!'

¡Y la Vida irrumpe!
¡La Vida triunfa!
¡La Vida es la última palabra!

Porque no hubo acción de gracias baldía, ni confianza frustrada, ni pasión olvidada, ni amén ignorado. Porque ningún rincón entregado ha sido perdido, ni ningún jirón donado arrancado. Más bien hoy todo queda iluminado, agradecido, ensanchado. Porque la vida, Su Vida, es más fuerte que nuestra muerte; porque su Amor ha sido más desbordante que nuestro miedo... ¡Danza hoy con la Vida, todo es nuevo!
Que me viva
la Vida que vence,
la que salva,
la que alza.
Que me viva
la Vida,
la Tuya,
la que quieres que sea
-también- la mía.
Vívime,
que sólo seré
si es contigo
viviendo...
¡hasta el extremo!


Sábado Santo: 'Antes de salir el sol'

No todo puede ser sombras, aun habiéndolas. No todo puede ser tinieblas, aun cerrándonos. No todo puede ser oscuridades, aun cegándolos. No todo puede ser muerte, aun muriendo. Parece que el silencio es más que esta impotente sensación. Puede ser paciente y fecundo si la pasión lo amasa, si la pasión nos alienta. 
Aún mañana podrá salir el sol. 
Aún mañana puede que nos visite Tu vida... aunque hoy todo sea silencio.


«El domingo por la mañana, muy temprano, antes de salir el sol...» [Juan 20, 1]

viernes, 25 de marzo de 2016

Viernes Santo: 'Nos amó y se entregó'

¿Qué pensar ante la Cruz? ¿Qué decir de ella? ¿Qué permitir al corazón sentir cuando en ella tantos rostros sufrientes se clavan? No convienen muchas palabras. No convienen grandes discursos. Conviene permanecer de pie, estar enteros. Ante Él. Y Él nos seguirá hablando, como siempre, ensanchando sus brazos, a pecho descubierto...
Que me duela
lo roto de tu cuerpo,
la entrega de tu cruz,
la herida de tu rostro.
Que me duela y me conmueva,
con tan solo mirarte,
con tan solo en Ti encontrarme.
Que el grito de tu pecho
sea la danza de este duelo.
Así conmovidos quedamos:
Tú con tus brazos abiertos;
yo con mis manos vacías...
ambos, esperando el abrazo
que es eterno.


«Jesús, cuando tomó el vinagre, dijo: ‘Está cumplido.’ E, inclinando la cabeza, entregó el espíritu.» [Juan 19, 30]

jueves, 24 de marzo de 2016

Jueves Santo: 'En memoria mía'

No fue un gesto sin cuidado. No fue una despedida sin huida. No fueron palabras al azar. Fue un gesto eterno, unas palabras a fuego, un agradecimiento anticipado, una despedida confiada. Fue un amor hasta el extremo. Él se puso a la mesa. Él supo cómo hacerlo. Adéntrate en el cenáculo. Fíjate en lo que dice. Y deja que tu corazón hable, sin miedo...
Que me alcance
la luz de tu gesto,
el testigo de tu mesa,
la intimidad de tu secreto.
Que me alcance y me supere
-sin miedo y sin permiso-.
Será este el camino
para que Tú
te abajes y me laves,
te abajes y te rompas,
te abajes y te compartas.
Más íntimo que en mí mismo.
Así, tan sólo por mí. 


«Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que había llegado la hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo.» [Jn 13, 1]

lunes, 21 de marzo de 2016

Una palabra para cada día de esta Semana Santa contigo...

Qué bella es la vida cuando irrumpe con toda su fuerza. Y en ella, todo lo que abarca: la amistad y la traición, el abrazo y la mentira, la libertad y el juicio, la vida y la muerte. Cada minuto tiene algo de esto y mucho más. Es apenas imperceptible: necesitamos permanecer atentos a cada detalle para rozar el milagro al que asistimos a cada instante. Quizá por eso no está demás atender a lo que llamamos Semana Santa. Santa por todo lo que de Dios acontece en nuestro aquí y ahora, en tu vida concreta.

Como cada año, la comunidad que formamos se repartirá para vivirla en otras comunidades. Raju estará en Inglaterra, conviviendo estos días con sus hermanos de Delegación, como harán Sarin y Jobish en la provincia de EuskalHerria. Rayappa, Claver y Jorge estarán en Dueñas, en la pascua juvenil que organiza la provincia de Santiago. Rheadh y Denís lo vivirán en la Parroquia de Ntra. Sra. del Espino, en Madrid. El P. Josema compartirá estos días en la comunidad de Basida-Navahondilla. El resto, celebrarán con otros amigos la Pascua Contemplativa que organizamos en esta casa (Si quieres participar, ¡aún estás a tiempo! Contacta con nosotros en el teléfono de la imagen).

Estemos donde estemos, queremos vivirlo también desde aquí, contigo. Por eso, iremos compartiendo una palabra, un pensamiento para cada día del Triduo. Para que así, aunque estemos separados, sigamos con los ojos fijos en Quien nos convoca... ¿te animas a vivirlo así? El jueves te esperamos para compartir tanta vida santa juntos...

domingo, 20 de marzo de 2016

Por lo que te recuerdo...

Si te recuerdo
no es por las puertas alzadas,
ni por el alborozo de los hombres,
ni por los ramos que te acompañan.

Si te recuerdo
no es por la alfombra de mantos,
ni por el entusiasmo de los tuyos,
ni por las piedras que clamaban.

Si te recuerdo
es por tu paso firme y decidido.
Por tu  sin reservas,
por tu decidida respuesta.

Si te recuerdo
es por tu gesto pensado y ofrecido.
Por la copa bendecida,
por el pan partido.
Por el llanto en los olivos,
por el silencio en el beso.
Por el camino que te juzga,
por la cruz que te acaba.
Por el suspiro que exclamas,
por el rostro que inclinas.

Si algo recuerdo,
si de Ti hay algo en mí,
es Tu vida entregada,
es Tu silencio que salva,
es Tu alianza sellada.




domingo, 13 de marzo de 2016

De tu intimidad a mis fronteras


Bajaste de lo íntimo
para hallarte en medio.

Dejaste tu paz
para devolverme la mía.
Escribiste mi perdón
para corregir mi fallo.
Provocaste su cambio
para aceptar el mío.
¿Quién eres
para agacharte conmigo?
Nadie me juzga.
Tú no me condenas.
Y abres ante mí
una nueva puerta.


¿Dónde iré tras este silencio,
tras las caídas de sus piedras,
tras tu amor para conmigo?
Mira que para mí esto es nuevo,
que algo nuevo en mí brota.
Dejo lo que perdido buscaba.
Amo lo que ciego no veía.
Abandono lo que me apartaba
para sanar en Tu mirada la mía.
Y permaneceré en pie
para seguir lo que ya Tú me digas.



martes, 9 de febrero de 2016

Cambiando: cuaresma 2016 - Change: lenten season 2016

  
   Aunque no siempre lo digamos, nos gustan los cambios. Tienen un toque de novedad, de riesgo, de inquietud. Como si llevarlo a cabo supusiera un desafío pequeño en medio de una aparente normalidad. Y esto a distintos niveles: desde un inocente corte de pelo, pasando por un nuevo modelo de gafas hasta la firme decisión de no enfadarte a la primera de cambio. Efectivamente, estos últimos son los más importantes. Los más profundos. Los que exigen de nosotros una dosis de realismo, de confianza y de libertad mayores. No siempre somos del todo conscientes que los cambios son buenos, hasta cuando una parte de nosotros queda sujeta en la incertidumbre: ¿seré capaz de lograr lo que me propongo? ¿No estaré arriesgando demasiado? ¿Y si me quedase aguardando bajo la excusa de 'virgencita, virgencita, que me quede como estoy'? Ahora bien, no te vamos a engañar. Decidirte a hacer un cambio en tu día a día es difícil. Difícil, sí. Imposible... no. Me temo que no es imposible. Ya lo escribió el evangelista: «para Dios no hay nada imposible» [Lc 1, 37].

  Though we do not say it that much, we want changes. They have a touch, a detail of newness, of risk, of restlessness. It appears like having it done supposes a small challenge in the midst of what is normal. And this is in different levels: from an innocent haircut to the newest model of eyeglasses and even to making a firm decision of not being angry for these changes. Without a doubt, these are important. Even more profound are those which demand from us a dosage of being realistic, of confidence and of freedom. We are not always aware that these changes are for the better until they make us uncertain and ask ourselves: Am I capable of doing what I propose? Is it not asking me too much? And excusing myself and say “I´d better remain as I am”? We are not going to deceit you. To decide that you make a change each day is tough. Tedious, yes. Impossible, no. I doubt that it is not impossible. The evangelist already wrote: “for God, nothing is impossible.” (Lk 1: 37).

   Hoy comenzamos un tiempo especial: la cuaresma. Cuaresma es pararte y ver qué es lo que necesita en mí un cambio. Pero no es cambiar por cambiar, sino conocer qué es aquello que me hace menos yo para ser más como Jesús. O lo que es lo mismo: convertirse para creer de lleno en el Evangelio. Eso será lo que hoy te digan cuando te impongan la ceniza sobre la frente... ¿y por qué ceniza? No es casualidad: ya desde antiguo era usada por quienes públicamente querían cambiar: reconciliarse con ellos mismos, con Dios y con los demás, convertirse en lo que realmente estaban llamados a ser. Es un gesto sencillo que nos recuerda tradiciones que cuentan con siglos de historia. Es poner sobre ti la certeza de que siempre podríamos ser mejores, siempre podríamos ser más parecidos al corazón de Dios. Sin grandes ceremonias ni gritos penitentes, sino con la amabilidad que regala la verdad de sabernos pecadores (ya sabes, menos tú mismo) y que necesitamos de Dios para seguir adelante (recuerda, más como Jesús, más tú mismo). Y Dios, que nos conoce mejor que nosotros mismos, hará posible el milagro: hacernos más como Él nos quiere. Él, mejor que ningún coach actual, sabe cómo poner en valor lo que no está del todo bien en nosotros para que sea la forma de Jesús quien vaya apareciendo poco a poco.
   
   This day marks the beginning of a special season: the lent. Lenten season is to stop and see the things that one has to change. It is not changing for the sake of changing. It is to acknowledge that which makes the “me” lesser and to be more like Jesus. That is the same thing as to change and believe in the Gospel. This is what is said as the priest imposes the ash on our foreheads. And why ash? It is not by chance: since time in memoriam, ash is already used by those who publicly announce that they want to change: to be reconciled with himself, with god and with others, to be converted and to be what they are really called to be. That is a simple gesture that reminds us of traditions and centuries of history. It is to impose on us the certainty that we can always change for the better, that we can always be more like the heart of God. Without extravagant ceremonies, without penitential shouts. But with the tenderness that the acknowledgment of being sinners gives and that we are in need of God to be able to continue journeying. And God, who knows us better more than we do, will make the miracle: to make us more like Him as he wishes. He, unlike any other actual coach, knows how to value those that are not-so-good in us so that they can be like Jesus little by little.

  Nos animamos mutuamente a vivir este tiempo especial. Cuarenta días para fijarnos bien en Cristo para que, cuando llegue el tiempo de Pascua, podamos entrar aún mejor en el misterio de su pasión, de su muerte y de su resurrección. Todo va de la mano... pero conviene no saltarse los pasos. Poco a poco, sin prisas. Hoy toca dejarnos alcanzar por la ceniza que nos recuerda nuestra necesidad de cambio para ser más como Él... ¡y no es poco!

  We mutually remind each other in living this special season. Forty days to fix well our gaze on Christ so that when the Easter season comes, we can even enter more in the mystery of his passion, and of his death and resurrection. Little by little, no need to hurry up. Today let us allow ourselves be imposed by the ash which reminds us of the necessity to change and to be more like Him. And that is already a big step!

  Dejarse hacer por Él.
  Dejarnos convertir por Él.
  Dejarnos parecer a Él.

  ¿Te animas a este cambio? ¿Te unes a este mirarse por dentro para mirarle mejor a Él? No olvides que Él ya te está mirando para acompañar tus pasos... ¡Feliz cuaresma!

  Allow yourself to be made by Him.
  Let us allow ourselves to be changed by Him.
  Let us allow ourselves to be like Him.
   

   Do you welcome this change? Do you unite yourself in this act of looking what is within so that we can look at Him better? Do not forget that he is already looking at you to accompany you in your steps… a meaningful Lenten season!


domingo, 17 de enero de 2016

Sé de un vino nuevo que te espera


Sé de un vino bueno 
   que alegra el corazón 
   y que alcanza a la vida.
Sé de un vino bueno
  que marida con la novedad, 
  la frescura y el anuncio.

Un vino que colorea 
  lo oscuro y lo marchito,
  que saborea la vida en fragmentos 
  para ofrecer biografías de esperanza.

Un vino bueno, 
  el que fecunda el agua corriente de nuestros minutos,
Un vino bueno, 
  el que devuelve la esperanza al cansado y al desesperado.
Un vino bendecido que sabe a bodas, 
  a compromiso y a alianza, siempre nueva y renovada.

Quien lo prueba 
  sabe que su nombre 
  es elegido, eterno y único.



Sabe que su tierra 
  ya no más estará seca ni olvidada.
Que cada piedra de tropiezo
  es un canto de libertad y de alegría
  en el lagar de nuestros intentos.
Quien lo prueba, lo sabe. 
Y quien lo entrega
  es el Hombre de los signos,
  el Hombre que porta la alegría,
  el Hombre con el que da comienzo 
  la fiesta de bodas.
  El Hombre que bendiciendo entrega
  que entregando bendice. 


 


El hombre que lo entrega
  es todo un Dios que se derrama como vino nuevo 
  para que tú y yo hagamos como Él nos diga.

Quien lo prueba, lo sabe. 
Quien lo entrega… te espera.
  Para que tú y yo cantemos que la Vida 
  es como vino nuevo que, a su tiempo, 
  sabe a entrega compartida.
  

domingo, 10 de enero de 2016

Ahí estás Tú, el Hijo amado


Ahí estás Tú, Señor Jesús,
en la cola de mis fallos,
en la fuerza de mis errores.
Ahí estás Tú, 
con espíritu y fuego,
cerca de mis orillas:
donde el mayor tesoro
es la fragilidad de tu Bien
y la debilidad de mi cuerpo.



Ahí estás Tú, Cristo Señor.
En medio de las aguas, 
en el corazón de la creación.
Donde el pobre clama,
donde la herida arde.
Ahí estás Tú, 
con tu espíritu de consuelo
y tu corazón abierto
para ser luz y salud del mundo.

Ahí estás Tú, Salvador nuestro.
Ungido y consagrado,
amado y elegido.

Ahí estás Tú, 
entre el cielo rasgado 
y la tierra estremecida:
para que recordemos que sólo en Ti 
hallamos nuestro sueño:
hijos elegidos, amados y bendecidos,
para ser como pan partido
para la vida de tantos...

martes, 5 de enero de 2016

Buscar, adorar, agradecer... ¡Feliz Epifanía!


Un sueño que pone en camino. 
Una larga travesía.
Una luz que guía.
Un engaño oscuro.
Un deseo que acompaña.

Lo demás...
la alegría que llena el corazón de quien busca,
las rodillas que se doblan ante el Misterio que responde,
la ofrenda agradecida de quien se sabe encontrado. 

Feliz Epifanía.
Feliz Luz que te guía.
Feliz encuentro con el Niño que te llevará por otros caminos...
siempre, con el corazón desbordado.  

jueves, 24 de diciembre de 2015

Feliz Navidad

Mira que ya llego.
Porque me acuerdo de ti,
porque no he dejado de estar contigo.
De todo corazón vuelvo.
Para habitarte, 
para romper soledades
y alumbrar encuentros. 

Como un día vine, 
esta noche vuelvo.




Feliz Noche Santa.
Feliz Navidad.

domingo, 13 de diciembre de 2015

De todo corazón vengo...


De todo corazón alégrate,
pues en medio de ti vengo.
Porque ya nadie viene en tu contra,
porque ya nadie busca tu mal.

De todo corazón alégrate,
que vengo alegrándome,
que vengo queriéndote,
vengo buscándote,
alzándote.



De todo corazón alégrate,
porque te traigo un corazón nuevo,
aquel que te vive,
aquel que te sostiene,
aquel que te consuela,
aquel que quiere ser tu centro.


De todo corazón alégrate,
Porque tu corazón ya no está solo.
El Corazón que te traigo
late a ritmo de canto, de risa y de baile.
Éste Corazón, el mío,
el que a tantos vive y tantos buscan.
Éste Corazón,
el mío,
te guardará en lo profundo,
desde lo eterno,
para que vivas.
Un Corazón te traigo 
para que solo no esté el tuyo.
Que de todo corazón vengo...



domingo, 29 de noviembre de 2015

Mirad...


Mirad,
Yo vengo,
Yo estoy viniendo.
Escuchad el viento de la noche, 
la luz que va siendo nacida,
el tiempo del que espera.
¿Qué guardas?
¿Qué deseas?
¿Qué esperas?
¿Hacia dónde pones la mirada?

 

 Mirad, 
Yo vengo, 
Yo estoy viniendo.
Con lo que soy, con lo que te ofrezco.
Me vengo trayendo a mí mismo
para que alces la mirada
con lo que guardas,
con lo que deseas,
con lo que esperas,
con lo que amas. 


Mirad,
Yo vengo.
Para que os alumbre una nueva justicia.
Para que esperéis de un modo nuevo.
Para que os vistáis de lo que soy
y os llenéis de lo que prometo.
Y así también vuestra espera, vuestra noche, 
el tiempo y la vida,
la misma que te di y hoy te ofrezco de nuevo.


Mirad, 
Yo vengo.
«Levantaos, 
alzad la cabeza»,
se acerca Quien tanto os espera.

Álzate, que soy Yo el que vengo.