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sábado, 13 de mayo de 2017

Acción de gracias de Romualdo Wambo, cmf


Hace unos días compartíamos con vosotros la alegría de la profesión perpetua de nuestro hermano Romualdo, cmf. Este fin de semana nos hacemos eco de su acción de gracias, queriendo seguir alegrándonos con él y respondiendo a la invitación que recibimos de Dios: servirle con alegría... 

Querido superior de la delegación de Francia, querido vicario de la misma, querido superior de esta provincia de Santiago, queridos miembros todos del consejo de Santiago aquí presente, sacerdotes concelebrantes, congregaciones religiosas representadas, profesores, compañeros de clase, monitores de centros juveniles claretianos, queridas hermanas y amados hermanos en Cristo, buenas tardes a todos, que habéis participado en esta celebración tan importante en mi vida.

Antes de leer como tal mi discurso, querría deciros que estoy lleno de emoción; emoción que, supongo, compartís todos conmigo. No es tan fácil escribir un discurso con tanta emoción. Ese famoso síndrome de la página en blanco, lo sufrí, en parte porque me venían demasiadas ideas de golpe. Al final decidí no complicarme y hablaros desde mi experiencia personal, estructurando este discurso en una lista de cuatro palabras, un glosarito. 

La primera sería sueños, este sueño que me hace madrugar cada mañana para alabar a Dios, fuente de mi vocación, que me hace vivir con plena confianza con mis hermanos de comunidad y me propulsa hacia el futuro. 

La segunda palabra sería gracias: gracias a Dios que día tras día se hace presente en mi vida y permite que estemos aquí en este día memorable; gracias a mi congregación y a todos los Hijos del Inmaculado Corazón de María, nuestra madre; gracias a los miembros del consejo de la delegación que me han aprobado para hacer esta profesión y al padre delegado Pierre Zanga que, a pesar del dolor de la pérdida de su madre, ha aceptado con todo amor y cariño celebrar y recibir mis votos; gracias a todos los miembros de la provincia de Santiago, con su provincial siempre simpático y con esa sonrisa que transmite tanta alegría; gracias a los formadores (José Ramon, José Manuel) que día tras día nos hacen crecer en este camino de seguimiento de Cristo, pero también a crecer como seres humanos; gracias a mis profesores presentes que nos ayudan a madurar en la ciencia teológica, 
gracias a todos mis hermanos claretianos por poder aprender de cada uno de ellos a través muchas de sus experiencias; gracias a mi familia biológica que se encuentra en Camerún de cuerpo pero que están aquí con nosotros de espíritu y que siempre me rescata cuando la necesito; gracias también a mis familias de acogida aquí en España y de Colmenar Viejo de modo particular; gracias a los amigos y compañeros de lucha de la universidad; gracias a vosotros todos, que a pesar de todas vuestras ocupaciones habéis elegido venir para ser testigos de mi sí definitivo. 

Mis últimas palabras son esperanza y acción. Son palabras que sirven como resumen a todos los consejos que me ha ido dando un maestro mío (que a veces llamo “mi papa”) durante mi formación inmediata a este acontecimiento. Dice así: “actúa con valentía y humildad en todo momento; sirve; sé trabajador y honesto con cada responsabilidad que asumas; sé trasparente, leal y solidario con los demás sin distinción; mira siempre de frente sin importar lo que pase, sé íntegro en todo momento, porque eso es lo que unifica a una persona; di la verdad con tranquilidad; comparte con sinceridad sin esperar nada a cambio; recibe y regala la sonrisa y la alegría a las personas, pues las hacen más felices; nunca dejes de soñar; disfruta la vida en tu manera y aprende mucho de ello; y por encima de todas las cosas, sé siempre un luchador por la gloria de Dios, tú salvación y la salvación de los hombres. 

Muchísimas gracias a todos y que sirváis siempre al Señor con alegría.

Romuald Wambo, cmf

sábado, 18 de marzo de 2017

Ser don de Dios para el otro en India o en España: Rayappa, cmf

   En nuestra comunidad, de vez en cuando, alguno de nuestros hermanos viaja a alguna parroquia claretiana para compartir su experiencia misionera. Este fin de semana, Rayappa Nathaniel ha viajado a Oviedo para disfrutar y celebrar la fe en la Parroquia del Corazón de María. Desde allí, nos envía su testimonio para compartirlo contigo... ¿no es una buena ocasión en este Día del Seminario para conocer otras historias y realidades? ¡Esperamos que lo disfrutes!
 

Quiero compartir con vosotros mi experiencia de fe y la misión de la India. Procedo de la India, de una cultura de mucha diversidad de idiomas, tribus y religiones, conocida por su grande y profunda espiritualidad: hinduismo y budismo, Yoga o vida holística. También por las figuras tan grandes como la de Gandhi o Teresa de Calcuta, con todo su servicio, y muchas más. Entre tanta diversidad, los cristianos vivimos nuestra fe con profundidad integrándonos en la propia cultura y dando el testimonio en todo lo que podemos. Por eso es muy positivo que haya cada vez más gente que acoja libremente a Cristo. En este ambiente, no cabe duda de que uno percibe a Cristo como el Manantial, Agua viva y Centro de la vida. Aunque es una fe sencilla de las personas simples, muchas de las cuales no saben nada de la teología, ni de dogmas, ni de doctrinas. Sin embargo, viven su fe de manera muy personal y con mucha radicalidad. Su máxima heredad, la gran riqueza que tienen, es el Único, que es Jesús que sacia con agua viva.

«Dame agua», pide Jesús a la mujer samaritana en el Evangelio de hoy. De muchas maneras Jesús sigue pidiendo agua a cada uno de nosotros en forma de muchas personas, de los más necesitados. Hoy en día hay tantos gritos de pobres, sedientos, hambrientos, carentes del amor, del perdón, de la cercanía, de la ayuda y del acompañamiento. Agradezco a muchas personas de la Iglesia, como los claretianos, que han estado muy atentos al grito de las necesidades de la gente, tanto espirituales como materiales, tanto corporales y como emocionales.

Hablando de nuestra misión como claretianos, somos más de 500 claretianos en distintas partes de la India. Tenemos distintas misiones, como en los colegios para los más pobres que no pueden ofrecer nada a cambio de la enseñanza; o en las parroquias más rurales, asistiendo a las necesidades espirituales; o en los centros de leprosos, ciegos, moribundos, mendigos y cárceles, haciendo presente la compasión y la misericordia de Jesús.

Asistimos a la gente más necesitada, sobre todo la familia que es algo muy central de la evangelización, donde la fe es vivida de una manera muy activa, personal y arraigada en los consejos evangélicos. Creemos en esta misión y ponemos tanto acento en ella, porque es la primera escuela donde nace todo, donde uno aprende mejor, vivida y practicada más que enseñada. Probablemente, la familia es el don más hermoso creado por Dios. El Señor nos ha dado el privilegio de poder crear nuestra propia familia para poder educar a otros más pequeños en valores y en respeto al prójimo. Dicen que ‘la familia que ora unida, permanece unida’. Hay familias que conozco que no comienzan ni terminan el día sin la oración, sin ofrecerse a sí mismos a Dios. De hecho, siento profundamente que mi vida vocacional, mi deseo de seguir a Jesús, nació en mi propia familia. He vivido los mejores momentos de mi fe en el ambiente familiar.

Hace muy poco los claretianos de la India fundamos un hogar para los enfermos mentales, donde se acoge a la gente que vive en la calle, sin hogar, afectada por alguna enfermedad mental o un trastorno psicológico, rechazada por sus familiares o, sin que seamos drásticos, a las personas que se han perdido al salir de casa. La misión de este hogar es el de rescate, recuperación, rehabilitación y reunificación con su familia. Hay unos 58 millones de indios que sufren algún tipo de enfermedad mental. Solo hay un psiquiatra para cada 4000 personas. La presencia y el servicio de los claretianos es muy valorada porque en este servicio de pequeños detalles se encuentra el rostro de Dios, compasivo, misericordioso, un Dios de la vida, que sale primero al encuentro, sale en busca de cada uno. Esta gente no hace cosas extraordinarias, sino que sencillamente se compromete en el encuentro con el Dios de la vida.

A veces, para mí, lo más llamativo y lo que más me preocupa es que hoy en día aquella gente no cree en Dios, lo rechaza y queda lejos de la Iglesia, no es la gente que sufre muchas dificultades o enfermedades, o carecen de cosas básicas, sino aquella que lo tiene relativamente todo: los medios vitales básicos, posibilidades y oportunidades. Pero quedan solo en la superficie, no piensan ir más allá de lo propio, ni asumen las cosas en su totalidad. Y lo que más me sorprende es que a esa gente todo esto le parece algo normal, sin nada por lo que estar preocupado. Muchas personas están abandonando a Dios antes de haberlo conocido. Si conocieran la experiencia de Dios que Jesús contagia, lo buscarían. Creo que la experiencia primera y más importante es encontrarnos a gusto con Dios porque lo percibimos cada momento como una «presencia sanadora, salvadora, agua viva que sacie la sed». Cuando una persona sabe lo que es vivir a gusto con Dios, porque, a pesar de nuestra mediocridad, nuestros errores y egoísmos, él nos acoge tal como somos. Y esto nos impulsa a enfrentarnos a la vida con paz. Así es como difícilmente abandonará la fe.

Jesús nos ha dado el agua viva. Él dice nuestro nombre personalmente. Si yo escucho, él no se calla. Si yo me abro, él no se cierra. Si yo confío, él me acoge. Si yo me entrego, él me sostiene. Si yo me hundo, él me levanta. Amén.

miércoles, 11 de mayo de 2016

¡Gracias, Señor, por la vida compartida con el P. Luis Ángel!

Dicen las constituciones de nuestra Congregación que los misioneros claretianos debemos ser «esforzados colaboradores de los obispos». Algunas veces (más bien pocas) esta esforzada colaboración se materializa en la llamada a acoger en nuestro propio seno el ministerio episcopal. Nosotros estamos teniendo la dicha de vivir dicho don eclesial muy de cerca, en nuestro hermano Luis Ángel de las Heras, quien fue durante muchos años formador de nuestra comunidad de estudiantes de Colmenar Viejo y, desde el sábado, día 7 de mayo de 2016, es obispo de Mondoñedo-Ferrol. Una diócesis gallega de rica historia, de generoso presente y de esperanzado futuro que está acogiendo al P. Luis Ángel con una esplendidez que los que somos sus hermanos de Congregación nunca agradeceremos lo suficiente. Él, que fue pastor entre nosotros, lo es ahora de tierras gallegas, y lo es al modo como reza su lema episcopal, bajo el signo del pastoreo de Cristo: «Apaciéntame, Señor: apacienta Tú conmigo».


La catedral de Mondoñedo acogió el pasado 7 de mayo la ordenación episcopal de nuestro hermano, una celebración grávida de Palabra, rebosante de signos. Escuchamos la encomienda evangelizadora de Jesús a Pedro, de la que el P. Luis Ángel participa ahora como miembro del colegio de los Apóstoles. Rezamos con él y por él, pidiendo la venida del Espíritu y la intercesión de todos los santos. Le fueron impuestas las manos de los obispos presentes y el mismísimo Evangelio en señal de la efusión abundante del Espíritu Santo sobre él. Fue crismado con óleo santo como sacerdote, profeta y pastor. Se le entregaron el Evangelio que está llamado a predicar, el anillo que le une en alianza a la Iglesia que debe pastorear, la mitra que refleja su tarea pontifical entre Dios y su pueblo y el horizonte de santidad hacia el que camina, el báculo con el que llama a sus ovejas al aprisco, pidiendo misericordiosamente su obediencia. Tomó posesión de la cátedra de Mondoñedo-Ferrol, gesto que el domingo repitió en la concatedral de S. Julián de Ferrol. Recibió la adhesión de los fieles de la diócesis, representados por un presbítero diocesano, dos religiosas y una familia cristiana. Y, finalmente, se paseó entre los suyos bendiciendo la porción del pueblo de Dios que le ha sido encomendada. Todo ello en un clima de profunda oración, densa emoción y sincera alegría.

Desde nuestra comunidad, nos unimos a la acción de gracias a Dios porque ha sido grande su amor para con su nuevo obispo y, en él, para con todos nosotros. Algunos de los que fuimos queremos dejarte en este espacio un breve eco que nos recuerde tu ejemplo y nos siga animando a crecer en esta hermosa tarea misionera:
"Para mí fue un día especial: la inmensa acogida de la gente, la sonrisa de Luis Ángel, la emoción de nuestros hermanos... Estoy orgulloso de Luis Ángel. Él fue mi Superior Provincial cuando llegué a España, y su acogida fue espléndida conmigo. Por eso estoy seguro de que él ya está acogiendo con los brazos abiertos a su nuevo pueblo como lo hizo con nosotros. Siempre le recuerdo así: con los brazos abiertos, dispuesto a ser cercano a cada uno. Dios siga bendiciendo su apasionada tarea de pastor." Rayappa Nathanael, cmf
"Es una alegría enorme para mí que un claretiano sea capaz de aceptar un servicio para la Iglesia con tanta delicadeza, con tanta pasión. Para mí, ver a Luis Ángel es entender la profecía de nuestra vocación de servicio y entrega patente." Sarin John, cmf
"Cuando era mi formador y después siempre le decia 'eres un hombre de Dios'. Hoy digo contento que lo sigue siendo. Este fin de semana he vuelto a verle tan alegre como siempre con su tarea, sea la que sea. Él es un buen pastor, será un buen pastor. Porque fue un misionero de calle, será un obispo de calle: dispuesto a acoger, a buscar con otros soluciones, a asumir lo que le venga con paz y alegría." Charles Rolón, cmf

Sabemos, querido P. Luis Ángel, que tú nos llevas en tu corazón y puedes estar seguro de que Colmenar Viejo seguirá siendo tu casa para siempre. Esta comunidad reza por ti con intensidad y con gozo y espera ver realizado en ti el mismo espíritu de entrega y pasión con que S. Antonio María Claret afrontó su ministerio episcopal en Cuba, España, París y Roma. Porque, como a él, la caridad de Cristo te urge y el corazón de María te guarda.

¡Parabéns, irmán!

domingo, 17 de abril de 2016

¿Quién me mira?


Sé tu nombre.
Sé quién eres.
Sé qué sueñas.
Te llevo sobre mí cada tiempo.

Sé hasta dónde te escapas.
Sé hasta cuándo me esperas.
Sé hasta cómo me escuchas.
Te miro con pasión desde siempre.

Sé que tu oído puede oírme.
Sé que tu nombre en mis labios te estremece.
Sé que tu y Yo, si quieres, podemos ser uno.
Te llevo pensando,
   nombrando
   y sosteniendo
   desde lo eterno.

domingo, 8 de noviembre de 2015

¡Somos misioneros!

Cada domingo tiene algo de especial. Un sol más brillante, una luz más intensa, un color más claro. Y, como cada día, nuestra comunidad amanece con el rezo de las laudes, la oración de la mañana de toda la Iglesia.
   Hoy había algo especial. En cada uno de nuestros lugares encontramos la Declaración del XXV Capítulo General, «Testigos-Mensajeros de la Alegría del Evangelio». Hombres de tantas lenguas, pueblos y naciones oraron, reflexionaron y discernieron hacia dónde queremos caminar como misioneros Hijos del Inmaculado Corazón de María en este tiempo que vivimos. Y, de repente, uno empieza a preguntarse qué es lo que han recibido sus manos...
   Este librito recoge cómo la Congregación ha discernido la voluntad en Dios para con nosotros en este tiempo. La expresión de la memoria y la tradición que hemos recibido; del presente apasionante que transitamos y del futuro que viene lleno de esperanza. Nos fuimos dando cuenta que lo que teníamos entre manos es la apertura que nuestros mayores han ofrecido al Espíritu. Para ser más misioneros. Para ser más claretianos. Para ser más como Dios quiera que seamos.

   Entonces sólo queda agradecer este regalo. Sabernos dentro de una gran familia que vive a lo largo y ancho del mundo la alegría del Evangelio. Darnos cuenta de que desde aquí, desde nuestra comunidad de Colmenar Viejo, tratamos de mostrar el rostro de la Congregación hoy: hombres de tantas lenguas, pueblos y naciones que somos llamados «a testimoniar la primacía absoluta de Dios y de su Reino» [MS 3], que tantas consecuencias fecundas tiene.

Cada domingo tiene algo de especial... hoy nos sentimos un 
poquito más claretianos.


¡Ábrenos los oídos y los ojos,
sacúdenos el miedo y las inercias,
danos un corazón de carne y de crisma,
revístenos de gozo y de osadía,
envíanos, al Viento que te lleva,
testigos de tu Hijo,
diáconos de Pascua, servidores,
hermanos ecuménicos del mundo!
[Pedro Casaldáliga, cmf]

domingo, 11 de octubre de 2015

Experiencia en Roma del Encuentro de jóvenes consagrados

   'Lo prometido es deuda', dicen algunos. Otros dicen 'lo bueno se hace esperar'. Poco a poco, iremos relatando aquellas experiencias que hemos ido guardando en el corazón en los últimos meses. Hoy, concretamente, son Charles y Raju los que quieren regalarte su tierra sagrada. Charles quiere contarnos su experiencia en este encuentro de jóvenes consagrados en Roma. Raju, como se nos invitaba en este año de la vida consagrada, hace memoria agradecida de los últimos meses en nuestra comunidad. Ojalá Dios también se esconda en sus palabras para compartir contigo la alegría de seguirle... ¡gracias, hermanos!





Charles, cmf
 Celebrar el testimonio de la alegría compartida
  "Despierten al Mundo. Evangelio, Profecía, Esperanza', con este lema se celebraba en Roma el Encuentro Mundial de los Jóvenes Consagrados y Consagradas. Organizado por la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica (CIVCSVA). Entre los ecos y las experiencias vividos me brotan tres expresiones:
Testimonio. Tener siempre el corazón abierto a lo que nos dice el Señor. Estamos llamados a dar esa fidelidad. La fidelidad fundada en la búsqueda, en la aceptación y en el compromiso.
Celebrar la belleza de la vocación. Vivimos nuestra consagración religiosa iluminada por aquella Luz, la luz con que Jesús, el Cristo iluminó nuestro corazón cuando nos abrió al camino de las bienaventuranzas.
Compartir las propias realidades. Nos llama a actualizar de forma creativa las respuestas que hemos de dar en el momento presente. Una llamada de amor, que sólo puede ser respondida desde el amor.

De izquierda a derecha: Charles, Raju y Sarin

¡Antes de subir al avión!

Disfrutando de tantos rincones que ofrece la antigua Roma

De izquierda a derecha: P. Reegan, Raju, Rayappa, Sarin y Jobish. Claretianos de India en Roma 

Y es por ello que somos invitado a: dar gracias a Dios por el don de la Vida Consagrada; dar gracias a Dios por abrazar el futuro con esperanza, confiados en el Señor, al cual hemos ofrecido nuestra vida; dar gracias a Dios por la capacidad de saber vivir el presente con pasión, evangelizando nuestra propia vocación y testimoniando al mundo la belleza del seguimiento de Cristo."
Charles Rolando, cmf



Un verano intenso: vivir el Amor de Dios en la alegría y en el dolor
Raju, cmf en la Plaza de San Pedro
  La vida como la vivimos va embarcando en sí mismo muchas experiencias y personas. En últimos tres meses esta realidad ha sido bastante intensa para mí. Ir de vacaciones a la India, estar hospitalizado con dengues de que no esperaba durante vacaciones, volver a la casa, visita la bodega de José María e ir a Roma para participar en el encuentro de los jóvenes consagrados del mundo para volver al final a las fuentes del aprendizaje, son unos momentos que me han enriquecido.

  Antes de empezar, quiero agradecer al Señor por tantas gracias y personas que me ha regalado y ha puesto en mi camino para añadir sabor a mi vida. Una de las preguntas que fue repetida por muchas personas de mi familia y de la India fue: ¿cómo puedes mantenerte tan lejos de nuestro país, familia, cultura, comida, etc? Mi respuesta a esta pregunta es la llamada que he recibido y la alegría de la vida consagrada y misionera. Es lo que hace posibles las cosas aparentemente imposibles a nuestros ojos. Pues es el Señor y nuestra Madre quienes me ayudan y acompañan en mi camino para seguirle íntimamente.

   Estar hospitalizado con dengues ha sido un tiempo de dolor y de gracia. Yo quería visitar a muchos de mis parientes y amigos, pero Dios les trajo a mí para mostrarme como Él y la gente me quiere. Esta fuerza del amor yo no sólo pude sentirla a través de los que me visitaron, sino también a través de mis hermanos de comunidad y amigos de España que me escribían frecuentemente y rezaban por mí.

   La visita a la bodega me ha hecho comprender dos cosas simultáneamente: uno hacer buen vino y otra buena formación. Todo el proceso, la inversión del amor, la cantidad de cuidados, la cercanía y distancia, temperatura, ambiente, etc. son cosas esenciales e importantes para conseguir un mejor vino que da alegría al ojo y a la boca. De la misma manera, en el tiempo de la formación: el ambiente de la comunidad, los que me cuidan, el amor que pongo, mis relaciones con el Señor y con los hermanos, van a influirme para formarme como un buen misionero en la 'bodega claretiana' que es el Inmaculado Corazón de María.

   Por último, ha sido una gran oportunidad haber estado presente en las jornadas dirigidas a los joven religiosos del mundo en Roma. Los valores que he recibido allí son para guardarlos dentro e ir profundizando durante toda la vida. Era un gran momento para dar un testimonio al mundo de la alegría de la vida consagrada.
¡Ojalá que Dios sigue inspirando a muchos jóvenes más para vivir y compartir esta alegría!
Raju Katthula, cmf

domingo, 26 de abril de 2015

¡Qué bueno caminar contigo! [Experiencias pascuales]

   
    Así arranca el lema de la 52ª Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones 2015. Y así es como muchos de nosotros lo vivimos: una auténtica bendición saber que caminamos con Aquel que es el Camino, la Verdad y la Vida. Desde este blog queremos unirnos a toda la Iglesia que hoy celebra a su Buen Pastor, agradecidos porque sigue alentando nuestro camino vocacional y porque llama a otros a compartirlo... ¡Y qué bueno que te lo podamos contar!

   De forma sencilla y honda compartimos la experiencia pascual de dos de nuestros hermanos: Charles y Peter. Una mirada nueva desde los ojos de quienes han dejado familia, tierra y comodidades para vivir donde el Espíritu de Dios les llevase. Desde Vietnam y Paraguay en Colmenar Viejo, para el mundo... ¡qué bueno caminar con vosotros! ¡Gracias, hermanos! Y también contamos con el testimonio de José María, un nuevo miembro de nuestra comunidad desde septiembre. ¡Gracias por tu mirada, hermano! 
   Y para ti... ¿podrás decir «¡qué bueno caminar contigo!»? Te invitamos a compartirlo con nosotros y con Él. ¡Feliz Domingo!


EL DON DE LA GRATUIDAD Y EL DON DEL MISTERIO 
“Se te nota en la mirada”. Esta fue la experiencia de la Pascua Misionera Camino de San Frutos (Segovia) que realizamos un grupo de jóvenes del Centro Juvenil Claret. Fue una pascua itinerante que íbamos de un pueblo a otro, recorriendo el paisaje, el horizonte y la tierra castellana con su frescura y con su encanto. Se convirtieron en espacios vitales: de reflexiones, de sonrisas, de anécdotas, de cansancios, de ampollas en los pies… momentos inolvidables para vivir el misterio pascual. Una mirada que se notaba en los jóvenes contemplando los misterios pascuales. Una mirada que contemplaba la existencia humana. Una mirada perdida en el horizonte castellano. Una mirada resucitada… en Aquel que nos regala su misterio pascual.

Un recuerdo del camino
Charles junto al equipo de monitores de la Pascua de Segovia
Agradezco infinitamente a todos aquellos que participaron en esta pascua misionera. Sin ellos sería imposible experimentar el don de la gratuidad y el don del Misterio Pascual. Un Paso hacia la vida, la fortaleza, la felicidad, el amor, la entrega, el camino, la familia y hacia el Misterio.
Todavía estamos llamados a compartir este don que se nos da en el Misterio de la Vida, Misterio que seguirá siendo incomprensible ante la mirada humana. Solamente con una mirada de Fe, una mirada Creyente, una mirada Amante y una mirada testimonial de la Resurrección se vuelve clarividente el Misterio encarnado hecho hombre y resucitado ante los ojos gratuitos del Dios de la Vida. 
Y ahora nos toca sencillamente proclamar: ¡Cristo ha resucitado! ¡Aleluya! ¡Aleluya!

Charles Rolón, cmf


UN SERVICIO INIMAGINABLE



Peter con los monagillos de la Iglesia
de Colmenar y el P. Luis Ángel, cmf
Nunca imaginaba que un día serviría en una comunidad de fe de personas extranjeras. Mirad a esta foto: soy un extranjero entre los españoles. ¡Qué fantástico! Creo firmemente que Dios siempre me acompaña a través de sus angelitos en el camino para seguirle como un misionero Claretiano. 

En este camino no siento que lleve conmigo a Dios a donde Él me conduce, sino que vivo en una constante invitación a descubrirle en el corazón de la gente con la que vivo. 

Sé que Dios está vivo porque he escuchado su voz, he visto su rostro, he sentido su amor, su cercanía y su presencia en este pueblo de Colmenar Viejo. Gracias, Señor, por vivir en mis hermanos. 
Peter, cmf

UNA NUEVA VIDA
Me ha enseñado lo mucho que sufre este mundo, lo que nos quejamos, lo poco que aguantamos a nuestros hermanos, lo avariciosos y egoístas que nos volvemos por el «tener». Sin embargo, me ha regalado una mirada más sincera, una forma de perdonar, una entrega de amor diferente, me ha dicho un ¡cuento contigo! porque sigue a mi lado. Y aquí estoy alegre de recibir su luz, contento por saberme hijo suyo. Perdonado de todas mis faltas y amado hasta el extremo. Escucharte en el silencio ha sido lo más grande de estos días, abrir mi corazón y contarte cómo iba siendo este primer año aquí, sin mi Semana Santa como cofrade. 


Gracias Señor por mostrarme durante esta Pascua un poco más de Ti y así poder llevarte a los demás. Que los domingos de resurrección no sean sólo los domingos, sino todos los días del año. Porque Él sigue vivo en tu corazón si dejas que Él viva en ti.
José Mª Morillo



lunes, 2 de febrero de 2015

¡Feliz día de la Vida Consagrada!


Del deseo ardiente
De la llamada a la vida
De la voz que levanta
Del Espíritu que vivifica
De la vocación agradecida
De la misión ardiente
De la entrega generosa


De la Mano que sostiene
De búsquedas apasionadas
De respuestas emocionantes
De vidas entregadas
De almas de fuego
De ardor misionero
De centinelas orantes

Del amor que envía
De la justicia del Reino
Del clamor de los humildes
De la conversión del soberbio
De la amistad fuerte con Aquel que nos ama hasta el extremo...

...de tantas experiencias, dones y tareas se escriben tantas historias de consagradas y consagrados a lo largo y ancho del mundo. Hombres y mujeres que hoy, 2 de febrero, celebramos con toda la Iglesia nuestra fiesta. 
Emocionados como Simeón, alegres como Ana, hagamos de nuestra vida templo que recibe y anuncia al Señor que da sentido a nuestros días... 

¡Feliz día de la Vida Consagrada!


Y como regalo final,
una vida que merece la pena... un sueño que merece la pena...

domingo, 4 de mayo de 2014

Estando Tú...



Ardiendo el corazón,
los ojos ciegos.
Tú a nuestro lado.
Tú.
Tú aquí de nuevo.
Tu viento entre las brasas...
¡Vivo Fuego!

Camino del Amor,
camino abierto.
Salir a caminar aunque haya duelo,
aunque pesen los pies y calle el cielo.
Dejarse acompañar
por el sendero.

Silencio del Amor,
silencio abierto.
Escuchar un rumor aunque esté lejos,
aunque sobren palabras y consejos.
Dejarse cultivar
por el maestro.

Mantel para el Amor,
mantel abierto.
Compartir el cenar aunque haya tedio,
aunque falte el sabor y el vino bueno.
Dejarse conducir
hasta el madero. 


La vida entristecida se despeja
aunque la carga sigue
y sigue el miedo.
Su sombra con nosotros, cada día;
tu Luz contra las sombras cada encuentro.
Estando Tú tan cerca,
Tú tan dentro,
¿quién nos apartará
del alto sueño?

Ardiendo el corazón,
los ojos ciegos.
Tú a nuestro lado.
Tú.
Tú aquí de nuevo.
Tu viento entre las brasas...
¡Vivo Fuego!

Amén.



Lee aquí las lecturas del domingo...

domingo, 20 de abril de 2014

A mi resurrección...


Como el niño rendido tras el llanto
en los brazos eternos de su madre.
Oye latir la vida y se sonríe,
pues bien conoce el centro del amor.
Y todo en derredor es luz serena,
cálida luz de hoguera,
cruz ardida.
Rendido por tu amor,
la luz avanza
de tu pecho a mi rostro, de tu pecho
todo tu pecho, entero derramado,
todo entregado
a mi resurrección.

Amén.



domingo, 23 de marzo de 2014

Tanto bueno por lo que dar gracias...

     Después de un tiempo muy intenso en nuestra casa de Colmenar Viejo, volvemos a blog para seguir compartiendo con todos un poquito de nuestra vida como jóvenes que crecen y se forman en la vocación claretiana en comunidad. Estas semanas hemos vivido al menos cinco momentos intensos de encuentro con el Señor, de acción de gracias y de impulso para seguir caminando. Os hacemos partícipes de ellos. En el marco de la jornada del seminario que acabamos de celebrar (19 de marzo), sirvan para agradecer a Dios la llamada que un día puso en nuestro camino, para renovar nuestro deseo de responderle con generosidad y para pedirle que encienda el corazón de muchos jóvenes con la llama viva de su Amor. ¡Aquí estamos, Señor! ¡Envíanos!

      En primer lugar, una acción de gracias muy especial por Carlos Puerto, que el 10 de febrero pasado celebró con una intensa eucaristía su entrada al Postulando. Llamamos "postulantado" a una primera etapa de la formación para ser claretiano, en que nos vamos preparando para conocer la Congregación y conocernos un poquito mejor a nosotros mismos, para seguir discerniendo la llamada en el contexto cotidiano de una comunidad claretiana, para crecer en el camino del discipulado en la senda de la vida religiosa. ¡Gracias, Carlos, por dar este paso con alegría y con esperanza! ¡Y gracias a ti, Señor, que sigues ensanchando nuestra familia con el don de personas que desean entregarse por entero en tu seguimiento!





      De Carlos, que empieza su camino entre nosotros, a Joan Bové, que lo continúa con disponibilidad y servicio, ahora recibiendo la ordenación diaconal. Joan vivió en esta casa hasta hace dos años, en que finalizó sus estudios de Teología. Pertenece a la provincia claretiana de Cataluña y actualmente forma parte de la comunidad de Vic, desde donde sigue estudiando y trabaja ayudando a los inmigrantes de la ciudad. El sábado 22 de febrero, en el templo San Antonio María Claret y de manos del obispo de Vic, Mons. Romà Casanova, Joan fue ordenado diacono, para más amar y servir a la Iglesia. Algunos de nosotros pudimos acompañarle en un momento tan significativo. Desde aquí, agradecidos por tu vida, tu vocación y tus deseos de entregarte, esperamos que este camino ministerial te lleve, Joan, donde más necesiten una palabra de aliento y de Vida, un gesto de Amor de Dios.

      Sólo un fin de semana después, del 28 de febrero al 2 de marzo, tuvo lugar en Colmenar Viejo el Encuentro de estudiantes claretianos de 2014. Tradicionalmente este encuentro congrega una vez al año a los estudiantes de las provincias de Iberia con el objetivo de reservar unos días de reflexión, conocimiento, estudio, celebración y vivencia compartida del carisma claretiano. Como novedad con respecto a encuentros precedentes, este año  hemos contado con la presencia de un grupo de cuatro estudiantes de Polonia, acompañados por su formador. Junto a ellos, un estudiante de Euskal Herria y los formandos de los centros formativos de Granada y de Colmenar Viejo, acompañados asimismo por sus respectivos formadores. También se unió al encuentro durante todo su desarrollo el P. Mathew Vattamattan, prefecto general de formación. Hasta completar un total de treinta y seis personas.  La tarde del 28 de febrero, las calles de Madrid nos daban la bienvenida y, a través de ellas, pudimos sintonizar con la experiencia vital del P. Claret, quien recorrió durante diez años aquellos mismos lugares en su tarea como confesor de la reina Isabel II.  Acompañados por el P. Severiano Blanco, con un vastísimo conocimiento del Madrid de Claret, tratamos de comprender y acoger la vida apostólica del Fundador en el corazón de la capital de España.




      Después de un paseo de unas tres horas, muy agradecidos al P. Fundador y a los primeros claretianos, así como al P. Severiano, regresamos a Colmenar Viejo. Tras la cena, el provincial de la provincia de Santiago, P. Luis Ángel de las Heras, nos dio la bienvenida al encuentro, animándonos a agradecer este tiempo de oportunidad para seguir formándonos como jóvenes misioneros con los retos y las llamadas que nos plantea actualmente la situación europea. Precisamente éste que señaló el P. Luis Ángel constituyó el fondo del encuentro, el cual se desarrolló bajo el lema «Caminos de Espíritu y Misión para Europa». El contexto europeo está siendo objeto de preocupación, reflexión y esperanza en la congregación en estos momentos. Acogiendo este movimiento congregacional, los estudiantes hemos querido acercarnos a la realidad como jóvenes que nos formamos en Europa y que, en la gran mayoría de los casos, viviremos como misioneros en este suelo. Abordamos esta cuestión en tres grandes bloques. En un primer momento que se prolongó durante toda la mañana del sábado, tuvimos oportunidad de acercarnos a las necesidades espirituales del hombre europeo actual y a una posible lectura del carisma claretiano como respuesta renovada a dichas necesidades. El trabajo estuvo iluminado y guiado por los estudiantes de Colmenar. El segundo bloque, animado y conducido por los estudiantes de Granada, nos ocupó toda la tarde y en él tratamos de descubrir qué evangelización necesita Europa en nuestros días y cómo el carisma claretiano puede responder a las mismas. Tanto por la mañana como por la tarde, el grupo de Polonia, haciendo un esfuerzo encomiable, aportó la visión y las particularidades del este europeo al respecto de cada uno de los temas que se iban tratando. El tercer bloque del encuentro lo constituyó la mañana del domingo, en que intentamos hacer una síntesis de lo expuesto y profundizado el sábado de cara a mejorar nuestra formación con propuestas y líneas de acción concretas. Después de un diálogo pausado por grupos, pudimos exponer y confrontar nuestras inquietudes con los formadores y el P. Mathew en un compartir abierto.






      Además del trabajo que acabamos de detallar, el encuentro tuvo momentos celebrativos y de convivencia. Agradecemos a la congregación los esfuerzos y los desvelos por ofrecernos a los estudiantes espacios y tiempos de crecimiento y de profundización en los retos que nos presenta la sociedad actual y en el tesoro impagable de nuestro carisma. La tarea de la vivencia espiritual y la evangelización es inmensa pero apasionante en cualquier parte del planeta. Hoy es urgente una mirada atenta, honda y compasiva —misionera— para la vieja Europa. Y en la construcción de esta mirada, los misioneros jóvenes en formación inicial seremos —somos ya— protagonistas. Que María, la del Corazón inmaculado y ardiente nos transforme a imagen de su Hijo para ir aprendiendo a amar a cada persona con la que compartimos camino, y poder así, en medio de ellos y con ellos, «arder en caridad y abrasar a todos los hombres en el fuego del divino amor». Así sea.




      Y, por último -que no menos importante-, un par de motivos más para dar gracias. El fin de semana del 8 y 9 de marzo, nuestra casa acogió dos encuentros simultáneos. Por un lado, nuestros hermanos Gabriel (provincia de FIlipinas), Joan (provincia de Cataluña) y Miguel (provincia Bética) se reunieron en uno de los encuentros de preparación a las órdenes que están teniendo este curso. Juntos pudieron compartir y profundizar lo que significa ser hoy un ministro ordenado desde la fe común de la Iglesia y el carisma claretiano. Por otra parte, un grupo de colegiales del Colegio Mayor Jaime del Amo se desplazaron hasta Colmenar para tener una convivencia cristiana. Durante estos dos días, cortos pero intensos, los colegiales tuvieron momentos de reflexión personal y se acercaron a la mirada de Dios. El sábado por la tarde, en un largo paseo, los colegiales tuvieron la oportunidad de visitar la Ermita de Nuestra Señora de los Remedios. Al anochecer se celebró un momento de oración con la colaboración de algunos de nosotros. El encuentro en la capilla se vio amenizado con distintas canciones, en un ambiente acogedor. Para terminar el día, los colegiales tuvieron la oportunidad de disfrutar el visionado de una película, también acompañados por nosotros. El domingo los colegiales asistieron a la Eucaristía celebrada en la Iglesia del seminario, junto a la gente del pueblo. Antes de comer, tuvo lugar la última actividad de las convivencias, en la cual, tres de nosotros relatamos nuestras vivencias, nuestra experiencia como cristianos, nuestra fe... Muy agradecidos por su presencia en nuestra casa y por la mucha alegría con que vivieron estos momentos unos y otros, deseamos a estos jóvenes (misioneros y colegiales) un fantástico año y una mejor vida de fe a la escucha del Señor y al servicio de sus hermanos. ¡Gracias!