viernes, 3 de abril de 2015

Viernes Santo: su Cruz en su mirada amante

Y lo ofreció todo. 
Y lo amó todo.
Y lo entregó todo.
Por entero. 

Todo está cumplido.
Amén.


   MI VICTORIA ES MÁS FIRME QUE LA MUERTE

   No dejarás de oír lo que te quiero,

   que te quiero sin norma y con locura;
   locamente te quiero, sin cordura,
   hasta morir de amor como me muero.


   He colgado en la cruz este letrero:
   como el mar, mi costado es ancha hondura;
   se rompe el mar, y el Dios de la ternura
   se derrama a raudales todo entero.

   Quiero anegarte con mi amor, quererte,

   Tenerte entre mis brazos, mirar: verte.
   ¿Qué impide nuestro gozo consumado?

   ¿Muerte? ¿Pecado? Estoy crucificado.
   Mi victoria es más firme que la muerte, 
   y más fuerte es mi amor que tu pecado.
Francisco Contreras, cmf

jueves, 2 de abril de 2015

Jueves Santo: a su Mesa en su pecho

   Podría haber sido de otra manera. Podría haber dicho otras tantas cosas. Podría haberse derramado en otros tantos gestos. Y sin embargo, fue en una cena. Fue grabado a fuego en el corazón su testamento. Fue derramado en la mesa, en el Pan y en el Vino. 
   Y desde entonces, para siempre. 
   Para ti. 
   Para nosotros. 
   Para que vivas. 

   JUEVES SANTO

   Todo tu hacer me tiene pensativa;
   pensándote me paso el llanto entero.

   Para pasar el hambre, toma el pecho,

   el mío, que te doy para que vivas.

   Blanco mantel he puesto almidonado
   por el llanto tardío de mi culpa
   para la cena mística del dueño.

   Dame el pan de tu cuerpo en una carta,
   bébete mis palabras con el mío,
   junta ahora tus palmas con mis palmas,
   que ellas quieren rezar de cuatro en cuatro.
Gloria Fuertes

miércoles, 1 de abril de 2015

Miércoles Santo: en su deseada esperanza

   Preparar la mesa. Saborear el encuentro. Acallar los rencores y dejar paso a lo que una tarde les unió entre redes y barcas. Y en medio, el deseo de que quisieras celebrar la Pascua, tu Pascua, con ellos... con nosotros. No inútilmente esquivaron tu discurso. No inútilmente se hallaron dormidos. Pues «haber llevado el fuego un solo instante razón nos da de la esperanza».

   NO INÚTILMENTE

   Contemplo yo a mi vez la diferencia
   entre el hombre y su sueño de más vida,
   la solidez gremial de la injusticia,
   la candidez azul de las palabras.
   No hemos llegado lejos, pues con razón me dices
   que no son suficientes las palabras
   para hacernos más libres.

   Te respondo
   que todavía no sabemos
   hasta cuándo o hasta dónde
   puede llegar una palabra.
   Quién la recogerá ni de qué boca
   con suficiente fe
   para darle su forma verdadera.

   Haber llevado el fuego un solo instante
   razón nos da de la esperanza.
   Pues más allá de nuestro sueño
   las palabras, que no nos pertenecen,
   se asocian como nubes
   que un día el viento precipita
   sobre la tierra
   para cambiar, no inútilmente, el mundo.
José Ángel Valente


martes, 31 de marzo de 2015

Martes Santo: en un barro nuevo...

   Muchos no imaginarían que llegase ese momento. Quizá tampoco lo esperaban. A veces vivimos tan abrumados... y, sin embargo, Tú te conmoviste. Y nos seguiste mirando. Seguiste siendo la mirada infinita que embellece nuestro barro...

   DIOS SOÑANDO


   Nos vamos arrastrando
   penosamente. Mudos. Sobre el Tiempo.
   Nos pesa acaso el cuerpo. El barro endurecido.
   La gravedad que gira
   por sobre el corazón...

   Es entonces
   cuando a nosotros llegan afiladas
   palabras que agudizan nuestra bruma
   -porque el temor confunde, pero jamás conmueve-, 
   palabras que se clavan en las fibras
   de la carne vencida.

   Palabras
   de justicia divina, que se yerguen
   implacablemente
   frente a nosotros. Derribados. Mínimos.

   Yo prefiero soñarte más humano
   con un trozo de barro -nuestra carne podrida-
   entre tus manos
   y escuchar tus palabras. Las tuyas de verdad
   -las que a mí me dirías si me tropezaras-:
   "Es que acaso, con esto, puede hacerse otra cosa",
   mientras se va posando
   la ternura infinita de tus ojos
   sobre tanta miseria.
Maria Elvira Lacacci


lunes, 30 de marzo de 2015

Lunes Santo: en un Amor derramado

   Acogido y perdonada. Amado y agradecida. Ungido y derramada.
   Un gesto. Un agradecimiento. Una vida que se expresa. Una respuesta que diga «sea lo que vos queráis», Señor. 

   LO QUE VOS QUERÁIS

   Lo que vos queráis, Señor,
   sea lo que vos queráis.
   Si queréis que, entre las rosas ría
   hacia los matinales resplandores de la aurora,
   sea lo que vos queráis.
   
   Si queréis que entre los cardos sangre,
   hacia las insondables sombras de la noche eterna,
   sea lo que vos queráis.

   Gracias si queréis que mire,
   gracias si queréis cegarme,
   gracias por todo y por nada.
   Lo que vos queráis, Señor,
   Sea lo que vos queráis.
Juan Ramón Jiménez




domingo, 29 de marzo de 2015

Domingo de Ramos: su Pascua... en sus brazos

   A las puertas de Jerusalén. Entre vítores y alegrías, ramos y palmas. El Señor sigue adentrándose en la historia, en nuestra historia. Que nada quede fuera, que nadie quede fuera de sus brazos. Y en ellos, todo lo que nos venga. Cantemos juntos al Señor que nos trae la Primavera, a Aquel que entra hoy por la puerta de la pasión, de la muerte y de la Vida. A Él nada se le queda fuera. 
   Te ofrecemos palabras de otros peregrinos que ya le acompañaron, y que seguro siguen haciéndolo, bien cerca. Te ofrecemos palabras e imágenes que sigan alentando el deseo de ir a su paso... y a su Pascua Sagrada. 
Dichoso tiempo. Dichoso Paso. Dichoso horizonte. Dichoso camino. 
Adelante...

 DESEO

     Que la vida no vaya más allá de tus brazos.
     Que yo pueda caber con mi verso en tus brazos,
     que tus brazos me ciñan entera y temblorosa
     sin que afuera se queden ni mi sol ni mi sombra.

     Que me sean tus brazos horizonte y camino,
     camino breve, y único horizonte de carne;
     que la vida no vaya más allá... ¡Que la muerte
     se parezca a esta muerte caliente de tus brazos!...


Dulce María Loynaz


    

domingo, 22 de febrero de 2015

A ti...



A ti, que ahora caminas con determinación,
los pasos firmes, levantados los sueños 
al mañana.
A ti que vas vagando a tientas, desnortado,
sin saber dónde, cuándo, ni cómo llegarás
a tu final.
A ti te está buscando tu Señor,
-el gesto compasivo, la mano pronta-
para llevarte con Él, con Él
hacia la Vida.



Cierra los tristes ojos en su alta confianza,
abre los ojos ciegos a su radiante rostro,
entra en el fiel abrazo
del perdón.
Prepara tus espaldas,
que está soplando el viento,
que el Espíritu empuja hacia el desierto,
donde esperan tus miedos para ser abatidos,
donde aguardan sus ángeles para poder servirte,
servirte a ti, amigo del Amado, amigo
tomado de su mano,
llevado de su amor.




A ti que has escuchado su voz en esta tierra
y la voz de la tierra donde la muerte ha muerto,
a ti te está llamando su voz desde la cruz,
su voz hacia la Vida…
¡A ti te está buscando!
¡A ti te está esperando tu Señor!



Amén.

lunes, 2 de febrero de 2015

¡Feliz día de la Vida Consagrada!


Del deseo ardiente
De la llamada a la vida
De la voz que levanta
Del Espíritu que vivifica
De la vocación agradecida
De la misión ardiente
De la entrega generosa


De la Mano que sostiene
De búsquedas apasionadas
De respuestas emocionantes
De vidas entregadas
De almas de fuego
De ardor misionero
De centinelas orantes

Del amor que envía
De la justicia del Reino
Del clamor de los humildes
De la conversión del soberbio
De la amistad fuerte con Aquel que nos ama hasta el extremo...

...de tantas experiencias, dones y tareas se escriben tantas historias de consagradas y consagrados a lo largo y ancho del mundo. Hombres y mujeres que hoy, 2 de febrero, celebramos con toda la Iglesia nuestra fiesta. 
Emocionados como Simeón, alegres como Ana, hagamos de nuestra vida templo que recibe y anuncia al Señor que da sentido a nuestros días... 

¡Feliz día de la Vida Consagrada!


Y como regalo final,
una vida que merece la pena... un sueño que merece la pena...

domingo, 21 de diciembre de 2014

¡Alégrate! Porque Él lo hizo posible...

Irrumpió en su historia
Alegró su rostro
Encontró gracia en ella


Acompañó su espera
Fortaleció su silencio
Afirmó su respuesta 

Multiplicó su existencia
Engrandeció su horizonte
Y llevó la Palabra en ella
¡Hizo posible lo imposible!

«... y la dejó el ángel» 
[Lucas 1, 38]


domingo, 30 de noviembre de 2014

De la nueva espera... ¡Feliz Adviento!


Comenzamos este tiempo del Adviento, marcado por la espera y el deseo, la alegría sencilla del que llega y la torpeza de nuestros empeños. Y en medio de esto, la invitación de la Iglesia a celebrar el «Año de la Vida Consagrada»



Para todos nosotros es una oportunidad para recordar y agradecer nuestra vocación. También para revelar la Belleza escondida de nuestro sí a un proyecto tan grande, tan apasionante, tan de Dios... y proponérsela a aquel que está buscando un amor más grande. Merece la pena y la alegría esperar al que esperamos, al Amado. A Aquel que viene - siempre viene - incluso para quien no le espera...



Ojalá que en este tiempo de nueva espera atisbemos la alegría de «un Amor que lo alborea todo»...

¡Feliz tiempo de espera!
¡Feliz Adviento!


 

Soneto de la nueva espera


Hay un tropel de vírgenes en vela
y un centinela ronda cada esquina,
faros alerta, si por mar arribas;
desbrozadas las sendas, si por tierra.

Ojos alzados, manos en faena,
lámparas de salón: ¡todas prendidas!
Luz que no alumbra: pareciera día
de tanta convicción con que te esperan. 

Mas Tú escogiste el cauce del asombro,
inaudito rincón, la carne humana,
el seno de la noche y el desdoro.

Tu Rostro más acá de nuestros modos.
Todo el afán del mundo no bastara
para un Amor que lo alborea todo.





domingo, 23 de noviembre de 2014

Yo mismo volveré...


Yo mismo volveré,
vendré a buscaros.
Vendré como pastor a mi rebaño,
como buen capitán a mi velero,
como esposo al hogar en que le esperan,
como rey a su reino.
Volveré como Amor, como vocero,
como Dios pregonado y pregonero.
Y mis ojos cuajados de emoción:

¡Entra en el gozo de tu Señor!

Vendré como me fui,
vendré por vuestras sendas.
Por donde el mundo tiene sus heridas,
por donde el hombre busca la belleza.
Volveré por las cumbres, por los valles,
por los rincones donde no se os ve,
por las esquinas donde se os encuentra.




Pero vendré con un nuevo color,
con pasos nuevos,
con el gozo del Padre que os aguarda,
que os llama en el Espíritu a su Reino,
que os ve venir de lejos
a los arrepentidos, a los atribulados,
a los que habéis servido
aun cuando hayáis fallado;
que sale apresurado, ¡atropellado!,
con el abrazo pronto
y el beso preparado.


Vendré con la pasión en el costado, 
con los nombres sellados en las manos,
el rostro luminoso de tan enamorado,
el cuerpo del madero cubierto por la luz,
el grito de la cruz tornado en canto.


Os abriré las puertas atrancadas,
ensancharé las sendas tan angostas,
liberaré de carga las espaldas.
Y con timbre de fiesta escucharéis mi voz:

«Ven a tu casa, amigo, ven por gracia,
ven a morar donde mi reino acampa,
por tu acogida, por mi misericordia,
por puro don del Padre que me quiere,
por puro don del Padre que nos ama».


Yo mismo volveré,
vendré a buscaros.
Vendré como pastor a mi rebaño,
como buen capitán a mi velero,
como esposo al hogar en que le esperan,
como rey a su reino.
Volveré como Amor, como vocero,
como Dios pregonado y pregonero.
Y mis ojos cuajados de emoción:

¡Entra en el gozo de tu Señor!

Amén.
 




viernes, 24 de octubre de 2014

¡Feliz deseo de fuego!


Un fuego que sea capaz de arder un corazón que a pesar de sus heridas, de sus desgastes, de sus divisiones, quiere entregarse del todo. 
Así fue el corazón de Claret, un corazón abrasado. 

Así quiere ser el nuestro: un corazón que desee, a pesar de todo, amar como Él amó. Y todos unidos por una misma vocación, una misma llamada y un mismo sueño: hacer del evangelio nuestra vida.
¡Feliz fiesta de San Antonio María Claret!
¡Feliz deseo de fuego!

jueves, 23 de octubre de 2014

Seguir queriendo ofrecer el corazón: renovación de la profesión religiosa

Una antigua canción repite en su estribillo: ¿Quién dijo que todo está perdido? Yo vengo a ofrecer mi corazón. Para ninguno de nosotros esta experiencia le es ajena. A todos se nos ha regalado el inmenso don de querer ofrecer el corazón. Y quien sabe si a ti también… 

Un corazón que, antes de ser entregado, se ha sabido profundamente amado. Un corazón que desea amar como Él amó. Un corazón que siente pobre, pero que se sabe enriquecido por la llamada a dejarlo todo por el Reino de Dios. Un corazón que busca, por encima de todo, volcarse en las cosas del PadreEn la víspera de la fiesta de nuestro Fundador, San Antonio María Claret, muchos de nosotros de forma especial hemos renovado los deseos de seguir más de cerca a Cristo Señor. Juntos, en comunidad misionera, renovamos nuestra profesión religiosa como Hijos del Inmaculado Corazón de María. Porque sabemos que nada podemos sin Él. Porque sabemos que todo nos viene de Él. Y así, ofreciéndonos en lo pequeño para que otros tengan vida, le recibamos en abundancia. 
 Renovación de la profesión de Charles


Renovación de la profesión de Jobish


Renovación de la profesión de Rayappa


Renovación de la profesión de Jorge
Firma del Acta de Adri
Firma del Acta de Raju


Firma del Acta de Sarin
 
Firma del Acta de Peter

Éste fue el deseo de Claret. Éste fue el sueño que mantuvo despierto su corazón al mundo. Y supo poner nombre a este fecundo proyecto con letras de sangre y fuego: un Hijo del Inmaculado Corazón de María es un hombre que arde en caridad, que abrasa por donde pasa
Gracias, Señor, por este tesoro que nos vive. 
Gracias, Señor, por esta llamada a ofrecer el corazón y la vida. 
Gracias, Señor por el deseo de vivir 
   castos, pobres y obediente como Tú. 
Por amor. 
Por el mismo Amor con el que nos llevas a decir sí.




domingo, 12 de octubre de 2014

Invitas tú, mi rey...

 

Invitas tú, mi rey. 
Invita el Dios altísimo. 
La boda es la del Hijo. 
Tu Hijo muy amado.
Y sales sin temor a los caminos 
por llamar a los tuyos, 
por buscarme. 


¿Dónde estaré cuando tu Reino venga, 
cuando suenen de nupcias las campanas? 
¿Seré de los que nunca te esperaron, 
cansados de veredas sin destino?
¿Seré de los que están tan ocupados 
que ni para gozar hallan respiro? 
¿Tendré con qué llegarme a tu banquete 
o vestiré jirones de tristeza? 
¿Sabré quién es tu Hijo -¡tu Hijo!- 
cuando vengas? 

Si vinieras, rey mío, si vinieras. 
Si quisieras tenerme en tus moradas, 
trae contigo también mi traje de alegría, 
los ojos de mi fe, 
los labios de mi sí. 
Trae tú mi gratitud 
que yo soy débil, 
que no siempre percibo 
la invitación 
a entrar en tus amores. 
No sea que prepares tú las bodas 
y no prepare yo mi corazón, 
no sea que me esperes y no encuentres 
más que un hombre perdido, 
cegado, 
resentido, 
cubierto entero de polvo del camino, 
sordo a la fiesta, 
inútil para el baile, 
harto de pan, 
rendido de miseria, 
incapaz del olor de tus perfumes, 
de la luz de tu faz, 
del gusto de tus vinos. 


Si vinieras, rey mío, si vinieras, 
si quisieras tenerme en tus moradas, 
que con tu invitación venga también tu mano 
-mano firme, suave mano-, 
que me lleve a tu mesa sin dudarlo… 
Amén.