domingo, 29 de noviembre de 2015

Mirad...


Mirad,
Yo vengo,
Yo estoy viniendo.
Escuchad el viento de la noche, 
la luz que va siendo nacida,
el tiempo del que espera.
¿Qué guardas?
¿Qué deseas?
¿Qué esperas?
¿Hacia dónde pones la mirada?

 

 Mirad, 
Yo vengo, 
Yo estoy viniendo.
Con lo que soy, con lo que te ofrezco.
Me vengo trayendo a mí mismo
para que alces la mirada
con lo que guardas,
con lo que deseas,
con lo que esperas,
con lo que amas. 


Mirad,
Yo vengo.
Para que os alumbre una nueva justicia.
Para que esperéis de un modo nuevo.
Para que os vistáis de lo que soy
y os llenéis de lo que prometo.
Y así también vuestra espera, vuestra noche, 
el tiempo y la vida,
la misma que te di y hoy te ofrezco de nuevo.


Mirad, 
Yo vengo.
«Levantaos, 
alzad la cabeza»,
se acerca Quien tanto os espera.

Álzate, que soy Yo el que vengo.


domingo, 22 de noviembre de 2015

A Ti, Rey eterno...


¿Adónde serán llevadas
   nuestras plegarias clavadas?

¿Adónde
   tantos gritos eternos,
   tantos susurros llenos,
   tantas lágrimas ofrecidas sin remedio?

¿Adónde serán llevadas
   tantas vidas encontradas,
   tantas vidas dolidas,
   tantas vidas compartidas
   tantas vidas tan poco amadas?

¿A dónde irán nuestras acciones regaladas?
¿Adónde nuestras ganas de vivir?
¿Adónde estos deseos de seguimiento,
   esta certeza de vivir en lo correcto
   aún con tantas sombras de infidelidad?

¿Y dónde serán colmados todos los esfuerzos,
   todo lo dejado,
   todo lo ofrecido,
   todo lo ansiado?

Adónde irán a parar…
   Sólo Tú lo sabes.
   Sólo Tú lo conoces.
   Sólo Tú lo podrás hacer eterno.

Tú,
   nuestro Principio y Fin,
   nuestro Alfa y Omega,
   nuestra Raíz y Viento,
   nuestra Puerta y Camino,
   nuestro Fuego eterno.
Tú, el Rey del Universo.

Tú, adonde todo será llevado,
   amado, bendecido y colmado.

domingo, 8 de noviembre de 2015

¡Somos misioneros!

Cada domingo tiene algo de especial. Un sol más brillante, una luz más intensa, un color más claro. Y, como cada día, nuestra comunidad amanece con el rezo de las laudes, la oración de la mañana de toda la Iglesia.
   Hoy había algo especial. En cada uno de nuestros lugares encontramos la Declaración del XXV Capítulo General, «Testigos-Mensajeros de la Alegría del Evangelio». Hombres de tantas lenguas, pueblos y naciones oraron, reflexionaron y discernieron hacia dónde queremos caminar como misioneros Hijos del Inmaculado Corazón de María en este tiempo que vivimos. Y, de repente, uno empieza a preguntarse qué es lo que han recibido sus manos...
   Este librito recoge cómo la Congregación ha discernido la voluntad en Dios para con nosotros en este tiempo. La expresión de la memoria y la tradición que hemos recibido; del presente apasionante que transitamos y del futuro que viene lleno de esperanza. Nos fuimos dando cuenta que lo que teníamos entre manos es la apertura que nuestros mayores han ofrecido al Espíritu. Para ser más misioneros. Para ser más claretianos. Para ser más como Dios quiera que seamos.

   Entonces sólo queda agradecer este regalo. Sabernos dentro de una gran familia que vive a lo largo y ancho del mundo la alegría del Evangelio. Darnos cuenta de que desde aquí, desde nuestra comunidad de Colmenar Viejo, tratamos de mostrar el rostro de la Congregación hoy: hombres de tantas lenguas, pueblos y naciones que somos llamados «a testimoniar la primacía absoluta de Dios y de su Reino» [MS 3], que tantas consecuencias fecundas tiene.

Cada domingo tiene algo de especial... hoy nos sentimos un 
poquito más claretianos.


¡Ábrenos los oídos y los ojos,
sacúdenos el miedo y las inercias,
danos un corazón de carne y de crisma,
revístenos de gozo y de osadía,
envíanos, al Viento que te lleva,
testigos de tu Hijo,
diáconos de Pascua, servidores,
hermanos ecuménicos del mundo!
[Pedro Casaldáliga, cmf]

domingo, 25 de octubre de 2015

Celebrar un Amor que todo lo supera: Profesión Perpetua de Adrián de Prado, cmf y renovaciones

 
   Ayer fue un día de fiesta. Un día de emociones intensas, de agradecimiento hondo, de fidelidad compartida. Celebramos juntos el día de nuestro Padre fundador, San Antonio María Claret. El día en que recordamos la vida del hombre de fuego, del misionero ardiente sin fronteras, del enamorado de Cristo y de María, del que tenía el alma habitada. Hacer memoria agradecida de su vida siempre es un motivo de alegría. En nuestro caso, triple alegría. 
Capilla en la Solemnidad de Claret y renovación de los estudiantes claretianos

   Por un lado, la fiesta de Claret. Por otro, comenzamos la mañana renovando nuestros votos siete hermanos de nuestra comunidad. Siete jóvenes que volvieron a renovar su sí, su compromiso de seguir a Cristo más de cerca, su ser fieles a la vocación recibida. Ellos, Claver, Raju, Charles, Jorge, Rayappa, Sarin y Jobish, renovaron su profesión religiosa como Hijos del Inmaculado Corazón de María, como misioneros claretianos. En el fondo de su corazón renovaban el deseo de mantener encendido el sueño del joven Claret que llevan prendido en el alma. 
Claver renovando su profesión


Raju renovando su profesión


Charles renovando su profesión


Jorge renovando su profesión


Rayappa renovando su profesión


Sarin renovando su profesión


Jobish renovando su profesión
   Y, por último, pudimos compartir con Adrián de Prado, hermano de esta comunidad durante varios años, su profesión perpetua. Él, como la de tantos otros claretianos, quiere que su vida sea un canto al Amor con mayúscula que le sobrepasa y le sobrecoge, que le abrasó por dentro para ser ardiente hacia tantos rostros, tantas historias, tantos hombre y mujeres sedientos de Él. 
Llamada a Adrián antes de profesar

Durante el interrogatorio que le hace el Superior Provincial
Adrián compartiendo su acción de gracias

Durante la fórmula de profesión con la que se une a la Congregación

   Desde aquí, Adrián, agradecemos tus años con nosotros. Tu esfuerzo y tu sensibilidad, tus días de claridad y tus noches oscuras. Gracias por el tiempo de búsqueda compartido, por mirar juntos al Crucificado y celebrar en el día a día al Resucitado que nos llamó a estar con Él. Seguimos orando contigo y por ti, en el Corazón de la Madre, donde la vida sabe a verdad misionera. Que ella continúe enseñándonos a ser discípulos amados del Hijo, llamados por el Padre y enviados por el Espíritu. Y que no se canse tu corazón de guardar los dichos de Amor que enciendan tu vida y la de tantos. Gracias, hermano, por ser parte de esta grande obra.

Algunos de los jóvenes y claretianos que acompañaron a Adrián, con sus hermanos

Más jóvenes y claretianos que estuvieron con nosotros


Gracias, Padre, por llamarnos a la vida.
Gracias, por atraernos con ardor misionero al Hijo.
Gracias, porque en ti, por ti y desde ti, nos sabemos lanzados al mundo.
Gracias por la comunidad misionera que nos trae hermanos que te reflejan.

Haznos misioneros apasionados, al estilo de Claret.
Haznos misioneros contemplativos, al estilo de Claret.
Haznos misioneros servidores de la Palabra, al estilo de Claret.

Y sé Tú, Señor, sólo Tú, quien colme cada día y cada noche,
cada llano y cada cuesta, cada susurro y cada silencio.
Sólo Tú, Señor, para la vida de tantos.
Amén. 


domingo, 11 de octubre de 2015

Experiencia en Roma del Encuentro de jóvenes consagrados

   'Lo prometido es deuda', dicen algunos. Otros dicen 'lo bueno se hace esperar'. Poco a poco, iremos relatando aquellas experiencias que hemos ido guardando en el corazón en los últimos meses. Hoy, concretamente, son Charles y Raju los que quieren regalarte su tierra sagrada. Charles quiere contarnos su experiencia en este encuentro de jóvenes consagrados en Roma. Raju, como se nos invitaba en este año de la vida consagrada, hace memoria agradecida de los últimos meses en nuestra comunidad. Ojalá Dios también se esconda en sus palabras para compartir contigo la alegría de seguirle... ¡gracias, hermanos!





Charles, cmf
 Celebrar el testimonio de la alegría compartida
  "Despierten al Mundo. Evangelio, Profecía, Esperanza', con este lema se celebraba en Roma el Encuentro Mundial de los Jóvenes Consagrados y Consagradas. Organizado por la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica (CIVCSVA). Entre los ecos y las experiencias vividos me brotan tres expresiones:
Testimonio. Tener siempre el corazón abierto a lo que nos dice el Señor. Estamos llamados a dar esa fidelidad. La fidelidad fundada en la búsqueda, en la aceptación y en el compromiso.
Celebrar la belleza de la vocación. Vivimos nuestra consagración religiosa iluminada por aquella Luz, la luz con que Jesús, el Cristo iluminó nuestro corazón cuando nos abrió al camino de las bienaventuranzas.
Compartir las propias realidades. Nos llama a actualizar de forma creativa las respuestas que hemos de dar en el momento presente. Una llamada de amor, que sólo puede ser respondida desde el amor.

De izquierda a derecha: Charles, Raju y Sarin

¡Antes de subir al avión!

Disfrutando de tantos rincones que ofrece la antigua Roma

De izquierda a derecha: P. Reegan, Raju, Rayappa, Sarin y Jobish. Claretianos de India en Roma 

Y es por ello que somos invitado a: dar gracias a Dios por el don de la Vida Consagrada; dar gracias a Dios por abrazar el futuro con esperanza, confiados en el Señor, al cual hemos ofrecido nuestra vida; dar gracias a Dios por la capacidad de saber vivir el presente con pasión, evangelizando nuestra propia vocación y testimoniando al mundo la belleza del seguimiento de Cristo."
Charles Rolando, cmf



Un verano intenso: vivir el Amor de Dios en la alegría y en el dolor
Raju, cmf en la Plaza de San Pedro
  La vida como la vivimos va embarcando en sí mismo muchas experiencias y personas. En últimos tres meses esta realidad ha sido bastante intensa para mí. Ir de vacaciones a la India, estar hospitalizado con dengues de que no esperaba durante vacaciones, volver a la casa, visita la bodega de José María e ir a Roma para participar en el encuentro de los jóvenes consagrados del mundo para volver al final a las fuentes del aprendizaje, son unos momentos que me han enriquecido.

  Antes de empezar, quiero agradecer al Señor por tantas gracias y personas que me ha regalado y ha puesto en mi camino para añadir sabor a mi vida. Una de las preguntas que fue repetida por muchas personas de mi familia y de la India fue: ¿cómo puedes mantenerte tan lejos de nuestro país, familia, cultura, comida, etc? Mi respuesta a esta pregunta es la llamada que he recibido y la alegría de la vida consagrada y misionera. Es lo que hace posibles las cosas aparentemente imposibles a nuestros ojos. Pues es el Señor y nuestra Madre quienes me ayudan y acompañan en mi camino para seguirle íntimamente.

   Estar hospitalizado con dengues ha sido un tiempo de dolor y de gracia. Yo quería visitar a muchos de mis parientes y amigos, pero Dios les trajo a mí para mostrarme como Él y la gente me quiere. Esta fuerza del amor yo no sólo pude sentirla a través de los que me visitaron, sino también a través de mis hermanos de comunidad y amigos de España que me escribían frecuentemente y rezaban por mí.

   La visita a la bodega me ha hecho comprender dos cosas simultáneamente: uno hacer buen vino y otra buena formación. Todo el proceso, la inversión del amor, la cantidad de cuidados, la cercanía y distancia, temperatura, ambiente, etc. son cosas esenciales e importantes para conseguir un mejor vino que da alegría al ojo y a la boca. De la misma manera, en el tiempo de la formación: el ambiente de la comunidad, los que me cuidan, el amor que pongo, mis relaciones con el Señor y con los hermanos, van a influirme para formarme como un buen misionero en la 'bodega claretiana' que es el Inmaculado Corazón de María.

   Por último, ha sido una gran oportunidad haber estado presente en las jornadas dirigidas a los joven religiosos del mundo en Roma. Los valores que he recibido allí son para guardarlos dentro e ir profundizando durante toda la vida. Era un gran momento para dar un testimonio al mundo de la alegría de la vida consagrada.
¡Ojalá que Dios sigue inspirando a muchos jóvenes más para vivir y compartir esta alegría!
Raju Katthula, cmf

domingo, 4 de octubre de 2015

¡Vamos comenzando!

Ejercicios Espirituales en Los Negrales [Madrid] 
  Ha pasado todo un verano. Hemos recibido con alegría el comienzo del otoño. Y, como siempre, la vida sigue imparable. Y ésta, de la mano de Dios. Estamos viviendo un tiempo nuevo en el que la comunidad formativa claretiana de Colmenar Viejo pretende abrazar de la forma más generosa posible: muchos de nosotros han podido visitar a su familia en sus países de origen [India, Camerún, Paraguay y Vietnam], otros se han empeñado en el estudio del idioma para ingresar en la Facultad de Teología y cuatro hermanos nuevos viajan a nuestra comunidad para que sea su hogar durante los próximos años. Algunos han dejado de vivir con nosotros para comenzar el bello año de noviciado en Granada, y otros han celebrado o preparan su Profesión Perpetua, la consagración para toda la vida. También asistimos con gozo a los primeros pasos de otro hermano para comenzar su postulantado.

Los estudiantes con el P. Santi Cerrato, cmf
   En medio de tantos cambios vitales, la alegría de ser llamados no cesa. En esta búsqueda de vivir el evangelio a fondo nos encontramos. Como escenario, la Congregación ha celebrado su XXV Capítulo General, por el cual hemos rogado allá donde estábamos. «¡Somos misioneros!», comienza la Declaración del mismo. Y queremos seguir avanzando en este hermoso camino de discipulado. Y también lo hemos compartido en Roma en el Encuentro de jóvenes consagrados, el pasado mes de septiembre, con más de 5000 jóvenes en formación. Rheadh nos regala su impresión de aquella semana:
   «Rogad, pues, al Dueño de la mies que envíe obreros a su mies» [Mt 9, 38] Esta invitación de Jesús no es temporal. Este es un proceso continuo. Cuando oramos por más obreros en su viña, somos llamados para una gran responsabilidad: cuidar, también, a los obreros. Son el fruto de las oraciones. Tenemos que cuidarlos. [Rheadh Dela Torre, cmf]
Fotografía de Familia Claretiana en la sala Pablo VI
Estudiantes claretianos de Iberia en la sala Pablo VI [Vaticano]

Estudiantes claretianos en la sala Pablo VI [Vaticano]

  Muchas son las experiencias. Grande es el agradecimiento por tanto como recibimos. Alegre la certeza de que Jesús camina con nosotros y nos sigue animando a acercarnos más a Él. Y queremos compartirlo contigo. Queremos hacernos eco de que Dios sigue haciendo grandes cosas en nuestra vida, como en la tuya... ¿quieres saber más? Mantente atento a la pantalla...  ¡pronto seguiremos compartiendo vida!

La comunidad formativa el pasado mes de septiembre en Peñafiel








sábado, 13 de junio de 2015

A quien busque un corazón nuevo...


A ti, que buscas un nuevo corazón,

   Cuando era pequeño soñaba con hombres de fuego. Hombres de corazón ardiente que cruzaban mares y atravesaban fronteras guiados por un deseo común. Dejaban su casa y abandonaban su tierra para entregarse a un destino incierto, pero preñado de una Promesa. Cuando ellos volvían, su rostro era luminoso y su sonrisa desvelaba el acierto de su vida. Sabían que no se habían equivocado. Que sus frágiles manos portaban algo más que su debilidad y que su mirada era mejor si primero la fijaban en el Hijo de la Madre buena. Eran grandes hombres, «amigos fuertes de Dios», que hicieron de sus manos la prolongación de los brazos maternos de la mujer que hoy recordamos. La mujer del Corazón entregado. La mujer del Corazón en alto. La mujer del Corazón de Madre. Sus hijos traían la buena noticia de que merece la vida escuchar la Palabra y cumplirla. Habían encontrado un Tesoro y poco era lo que les apartaba de él. Y ellos, que quizá nada más tenían asegurado, no dejaban de regalarlo a manos llenas.
























  Se adivinaba en su rostro el color de las gentes de África, la vida vibrante de Latinoamérica, la honda sabiduría de Asia o la enigmática cotidianeidad de Europa. Su mirada rescataba los signos de la presencia de Dios allá donde veían. Y como la mujer del Corazón ardiente, le descubrían en lo pequeño. En los niños que llevan el agua a sus casas, en las mujeres que se desviven por el hogar, en los hombres que cultivan el arroz, en el silencio incomprendido del primer mundo. Sus hijos, aquellos misioneros, no dudaron en ofrecer su corazón como Ella lo hizo. Bastó un «sí», un «hágase», para que el milagro irrumpiera. Y la promesa se volvió a cumplir. Ya su corazón no era para sí mismos, ni para su tierra, ni para su casa. Su corazón era para todo aquel que llegaba fatigado del camino, herido en la batalla o buscando, sencillamente, un suelo firme donde habitar. Y como la Madre, lo acogían en su casa. Porque de la del Corazón de fuego aprendieron a ser hogar de la Palabra, refugio del necesitado, reflejo del Dios que tanto nos ama.


   Los hijos de la del Corazón ensanchado supieron encender el fuego del deseo de tener un mismo corazón en otros. También en mí. Avivaron las ganas de tener un corazón más grande, más amable, más libre. Grande, para acoger a tantos. Ancho, para que todos cupieran. Libre, para no hacer distinción. Y empecé a querer vivir de un corazón misionero. Como el suyo. Como el de Ella. Y Dios, que vio que era bueno, siguió tejiendo este sueño en mis entrañas. El sueño que superó todos los proyectos anteriores y los grandes deseos de la adolescencia. El sueño que me lleva a escribirte estas líneas. Hoy soy hijo del Inmaculado Corazón de María. Hoy mi sueño es seguir apostando por cruzar los mares y atravesar fronteras para llevar a tantos lo que el Corazón de María me enseñó: que Dios te encontró antes de que tú le buscarás, que te espera para seguir amando, que te sueña antes de que tú lo desees. Como lo aprendí de aquellos hombres de fuego, aquellos de corazón ardiente. 




   De pequeño soñaba con un corazón así para mí. Ahora lo pido para ti. Porque seguro que tú también sueñas con un corazón más grande, más amable, más libre. Porque seguro que también dentro de ti, tu corazón late a ritmo misionero... ¿Por qué no escucharlo hoy, mañana, siempre? María, la del Corazón ardiente, te enseñará cómo. Y en él, todas las voces y todos los gritos del mundo que esperan una Buena Noticia... ¿y si fuera tu corazón el que falta?


Feliz fiesta del Corazón de María. 
Feliz horizonte misionero.

Un joven misionero claretiano





martes, 2 de junio de 2015

Experiencias sobre la Vida Consagrada

Rayappa desde un mirador de Ourense
Como hemos ido compartiendo con vosotros, este año celebramos el Año de la Vida Consagrada en toda la Iglesia. Para nosotros está siendo un tiempo de alegría por nuestra vocación y de profundización en nuestras raíces. Cada encuentro, cada persona, cada actividad nos lleva a seguir agradeciendo a Dios todo lo bueno que nos regala. Y queremos compartirlo contigo. El pasado 23 de mayo tuvimos la oportunidad de participar algunos de nosotros en el encuentro de religiosos jóvenes promovido por la Delegación de Vida Consagrada de Ourense. Desde aquí agradecemos la cercanía, la acogida y el evangelio que respiramos durante aquel fin de semana. Cuatro de nuestros hermanos nos regalan esta experiencia... y en sus palabras esperamos que encuentres la alegría profunda que nos trae seguir más de cerca a Jesús... ¡nada ni nadie puede arrancar esta alegría que viene de Dios!

Jóvenes religiosos y religiosas en Ourense
   
Con el P. Gerardo Luis Martin Sánchez, Prior del monasterio de Oseira
Parte de nuestra comunidad con el P. Jorge Juan [Diócesis de Ourense]
Ser casa de Dios en medio del día a día

Patris en el concierto-oración
   El encuentro de religiosos jóvenes en Galicia me invita a reflexionar lo que significa ser seguidor de Jesús. Ser seguidor de Jesús tiene un significado para mi vida: mi ser, mi poder y los momentos más importantes de mi vida son para Jesús. Jesús es el centro de mi vida diaria. Jesús es el centro de mi vocación misionera. La alegría de mi vida misionera se encuentra en el momento en que yo estoy siempre con Jesús y caminando con él. 
   Además en este encuentro me ayudó plantearme lo que significa la oración que hago cada día. La oración para mí es un encuentro con Dios. Orar con fe significa abrir todas las puertas de mi cuerpo y de mi alma para que Dios pueda entrar, iluminar y habitar en la casa que soy. En la oración necesito tener intimidad con Dios para expresar verdaderamente toda mi vida, mis emociones y el amor de mi corazón. Lo más importante cuando rezo es que no soy yo el centro, si no que Dios es el centro que se dirige a mí y me llena de una profunda alegría.
Patrisius Weka Bakior, cmf

Ser místicos de un horizonte abierto

   La experiencia del encuentro religiosos jóvenes en Galicia ha sido una experiencia a volver a la fuente y recuperar la fuerza original de mi vida consagrada. El discurso de Gerardo Luis fue una autentica exposición a lo que llamamos «La mística del Encuentro». La fidelidad creativa de un místico está en poner a Jesús en el centro de su vida. ¿Estamos llamados a ser místicos? «El sacramento de Presente» nos hace ser un místico. La vocación del seguimiento es por una vida eterna: seguir sus pasos a cada momento de la vida, palpando en nuestro corazón el único respiro. Es Dios hasta la muerte. La vida no es una lucha contra nadie ni tampoco es una tarea parar completar, sino es una existencia que busca en su fondo la alegría  en cada instante. [Juan 16,22]
   El camino a recorrer para seguir la voz del Señor no siempre es fácil. Hay momentos de cansancio en los que uno se pierde en el camino. También hay ocasiones en los que no se puede distinguir entre la luz y la tiniebla. Por lo tanto, nuestra debilidad está en no poder descubrir Su Rostro en cada momento de nuestra vida. Tenemos que hallar la alegría de las pequeñas cosas de la vida porque es allí, donde uno descubre la fuente de la alegría que viene de Dios. Por eso la invitación es llevarnos por el Espíritu Santo, porque es Él quien nos guía a cada instante de nuestra vida. El horizonte está abierto parar nosotros… ¿Qué haremos? Ser consagrado será ser testigo de la vida eterna, por eso debemos contagiar a nuestra alrededor el amor y lo que uno está viviendo en su comunidad.
Sarin John, cmf


La alegría no me la quita nadie: la alegría de ir tras Jesús y vivir mi vocación

   El tema del encuentro de religiosos jóvenes en el que tuve la oportunidad de participar fue: “la alegría no me la quita nadie: la alegría de ir tras Jesús”. Es un tema que para mí fue muy revelador del peso de la llamada que he recibido de Jesús y por la que sigue respondiendo día a día a pesar de tantas tentaciones y ofertas que me presenta el mundo y que constituyen unos obstáculos para vivir plenamente la alegría de mi vocación. Así que personalizando este tema del encuentro he querido añadir una palabra que representa el porqué de mi “ser misionero”: Vocación. En efecto, vivir mi vocación hoy en día y con alegría constituye un desafío tan grande que soy consciente de que esta alegría verdadera me puede venir únicamente de Cristo. Contar así lo que fue mi experiencia del encuentro de Ourense es subrayar tres puntos esenciales que para mí fueron lecciones para seguir respondiendo a la llamada recibida como misionero claretiano.
   Por un lado, el encuentro con otros jóvenes religiosos. Hay un proverbio africano que dice “Un hombre estando solo no puede construir un pueblo, tampoco un único dedo puede llevar un palo”. Cómo no compartir la alegría que viví al encontrar otros jóvenes quienes como yo intentan en su día a día responder con fidelidad a la llamada recibida de Cristo. Me encontré con jóvenes de diversos horizontes (Colombia, México, España, Congo) quienes han dejado su tierra para responder a la llamada de la misión. 
   Por otro, que Jesús es el centro de todo. Muchas veces las situaciones que viví me llevaron a preguntarme sobre el porqué de la elección de la vida religiosa. Las enseñanzas recibidas en Ourense me permitieron fijarme en todo lo que puedo hacer en Cristo centro de mi vida. Nada ni nadie me puedo quitar esta alegría que tengo dentro de mí al seguir y responder a la llamada de Cristo. Soy consciente de que mis dificultades y dudas llegan cuando pongo en el centro mis problemas y da mucha importancia en lo que otros piensan de mí, de mi elección. Como religioso y joven, Jesús tiene que estar presente en todas las circunstancias de mi vida. 
   Por último, saber que hay esperanza. Al final del encuentro, una frase quedó inscrita en mi corazón y que para mí es el fruto de estos días pasados con otros religiosos jóvenes: Hay esperanza. A pesar del envejecimiento, a pesar de la falta de vocaciones. Esta esperanza para mi es la clave para vivir el presente con mucha alegría. 
   Al contar mi experiencia de Ourense me gustaría dejar como última nota este grito de esperanza a todas las personas que me leerán y especialmente todos los religiosos jóvenes quienes como yo intentan responder día a día a su vocación. Que nadie ni nada nos quita esta alegría de ir tras Cristo pues, nuestra llamada no nos viene del mundo sino de Cristo.
Patrick Claver, cmf

El amor ha sido derramado en nuestros corazones

   En las clases de español una de mis compañeras me ha preguntado: "¿Qué es la vida consagrada?" Ella no puede imaginar una vida sin casarse y sin formar una familia. En realidad, hay dos buenos frutos de la vida consagrada: el amor y la alegría. El primer fruto, el amor, procede del Corazón de Dios que ama a las personas sin fronteras y sin límites. El segundo fruto, la alegría, guía a Dios, en Dios y todo en Él [Jn 6, 22]. Para mí son los dos frutos suficientes para expresar el sentido de nuestra vida consagrada. Una vida llena del Amor de Dios y de la alegría de su seguimiento. 
   Como consagrado en formación, intento practicar cada día este estilo de vida para lograr estos frutos en mi vida cotidiana. Así podré compartirlos con los demás y ponerlos a su servicio. 





Juan Sang, cmf

La alegría que viene de dentro

Cada congregación o comunidad religiosa es un fruto del Espíritu Santo. Pues vivir aquella fin de semana con hermanos y hermanas de distintas congregaciones y nacionalidades seguramente era una convivencia perfectamente vivida, testimoniando la fiesta de Pentecostés. “Mi alegría no depende nada de lo que el resto piensa de mí. Si, piensan bien de mí, me dan una estrella; si piensan mal de mí me dan una mancha”. Estas palabras de R. P. Gerardo Luis Martin Sánchez me alegraron y animaron para seguir viviendo mi vida religiosa que contiene felicidad en sí misma. La jornada ha sido una invitación para hacer Jesús, oración y eucaristía como el centro de mi vida. ¡Ojalá que Dios sigue enviando más jóvenes para seguirle íntimamente y ser testimonios a su evangelio!

Joseph Raju, cmf



Llamados a ser estrellas...


Mirando a la línea de los que están ofreciendo velas al Santísimo Sacramento, me di cuenta de una cosa. Somos diversos. Cada uno es diferente a otro. Pero no estamos llamados a ser soles en nuestro propio mundo sino estamos llamados a ser una constelación de estrellas. No estamos llamados a ser solistas sino para ser una orquesta. 
Rheadh de la Torre, cmf
De izqda. a der.: P. Jorge, José Ramón y Paulus
Raju y Antonio con las hermanas que nos acogieron
En el concierto oración de Ain Karem